El antiguo Egipto tuvo su origen en el cauce del río Nilo. Alcanzó tres épocas de gran esplendor faraónico: el Imperio Antiguo, el Imperio Medio y el Imperio Nuevo.

Su dominio abarcaba desde el delta del Nilo en la parte norte, hasta Elefantina, donde está la primera catarata del Nilo en la parte sur. En distintos períodos su expansión llegó hasta el desierto oriental, la línea costera del Mar Rojo y la península del Sinaí. Antiguamente estaba dividido en Alto y bajo Egipto (sur y norte)

Esta civilización se desarrolló a lo largo de 3mil años hasta que en el año 31 a.C. el Imperio Romano conquistó el Egipto ptolemaico que termina por desaparecer como estado. La identidad cultural comenzó a diluirse después de la conquistas de los reyes de Babilonia y Macedonia. Además con la llegada del cristianismo desapareció su religión.

Los depósitos fértiles del río Nilo habían permitido a los egipcios practicar la agricultura de una forma menos laboriosa, por lo que la población pudo dedicar más tiempo a la tecnología, el arte y el desarrollo cultural. El Estado controlaba los recursos naturales y humanos.