En Roma hay más de 900 iglesias. La cuenta es sencilla, podríamos pasar un año entero viendo alrededor de dos iglesias y media por día. Algo maravilloso, puesto que cada una de ellas es un tesoro artístico-arquitectónico, pero bastante improbable de realizar, salvo que vivas allí.

Por eso es que para conocer al menos algunas de ellas, deberíamos plantearnos cuáles son las más representativas.

En el Medievo y el Renacimiento, los peregrinos que quisieran gozar de indulgencias plenarias debían visitar las siete iglesias de peregrinación que están asociadas a importantes santos y reliquias. Eran las cuatro Basílicas Patriarcales: San Pedro, San Juan de Letrán, Santa María Mayor y San Pablo Extramuros, junto con las tres iglesias de la Via Appia: San Lorenzo Extramuros, Santa Cruz de Jerusalén y San Sebastián. Solamente visitando estas siete tendrás una muestra.

Pero para ver las obras de Miguel Ángel, se impone ir a San Pietro in Vincoli, la Basílica de San Pedro y la Iglesia de Santa María sopra Minerva.

Lo mejor de Bernini está en las iglesias de Santa María de la Victoria, en Largo Santa Susana, San Francesco a Ripa y Sant’Andrea al Quirinale, en Via delle Quattro Fontane, la Basílica de San Pedro, y el exterior de Santa María sopra Minerva.

Para ver Caravaggio, visita Santa María del Popolo, Sant’Agostino, en Via della Scrofa, y San Luigi dei Francesi, en la plaza del mismo nombre.

Solamente hemos nombrado algunas de las más importantes, pero no dejes de entrar en las que encuentres a tu paso. Todas esconden leyendas increíbles.