Los orígenes de la ciudad de París datan del siglo III a.c., exactamente en los parisii, y sus primeros habitantes fueron la tribu celta.

En esta época la ciudad resistió varios ataques, entre ellos la invasión de los hunos, ya por el siglo V. Aquí fue donde Santa Genoveva se convirtió en la patrona de París, porque gracias a ella y sus rezos, Atila, líder de los hunos, pasaron de largo sin atacar.

En la época medieval ya se habían empezado a proclamar a los reyes, y fue en el reinado de Franco Clodoveo donde se nombró oficialmente al país con el nombre de Francia y a la capital como París. Después de Clodoveo subieron al trono Pipino el breve, Carlomagno, Hugo Capeto, Felipe Augusto, Carlos V el Sabio, Carlos VII y Luis XI.

En la época moderna, alrededor del año 1515, y estando Enrique IV en el trono, se comenzó a reconstruir la ciudad, y a implementar nuevas plazas y colegios.

Luis XIV fue su sucesor, pero fue cegado por el poder. Construyó el Palacio de Versalles especialmente para poder mudarse a vivir ahí, y después desapareció a todos los mendigos de las calles.

La época contemporánea. Aquí hace su aparición Napoleón Bonaparte, quien se nombra emperador en 1806, durante su tiempo de gobierno, construyó el Arco del Triunfo, el Palacio de la Bolsa y la Iglesia de la Madelaine, tratando de embellecer aún más la ciudad de París.

A partir del siglo XX inician muchos cambios, entre ellos los urbanos, que ayudaron a renovar toda una ciudad llena de historia.