Delta del Rio Okavango
Un sitio que me fascina es África y hoy os publicaré un artículo que me gustó leyendo una revista, perfecto viaje a Namibia.
La fuente de la Información es la Revista Viajes de National GeoGraphic, y es un artículo de MONTSE LUCENA al que he anadido un poco de información personal, por cierto revista 100% recomendada.
Cuando aterrizamos en el aeropuerto de Windhoek, en Namibia, encontramos su pista cubierta por grandes saltamontes y langostas. Son un anticipo de la colección de animales que veremos durante el viaje. Nuestro objetivo es llegar a las cataratas Victoria atravesando el territorio de Botsuana en coche.
Discurrimos por llanuras semidesérticas que las lluvias han reverdecido estamos en marzo, época de lluvias, y esta circunstancia nos permite ver muchos animales. Poco a poco nos adentramos en el desierto del Kalahari, donde nos sorprende la presencia de hierbas y plantas a nuestro alrededor, en lugar de yermas llanuras pedregosas.
Circulamos por una carretera recta y larga, que atraviesa aldeas con chozas de barro y tejados de paja. Por fin, un cambio en el paisaje -ahora es un oasis de vida- nos indica que hemos llegado a la misma desembocadura del Okavango.
En Maún contratamos una excursión en «mo-koro», una piragua quese construye vaciando el tronco de un árbol. En ella recorremos los canales del río, entre juncos, cañas y papiros. El guía impulsa la canoa a golpes de pértiga, suavemente, en busca de hipopótamos, pero ha llovido mucho y los juncos y cañas están más altos que nunca; nos conformamos con oírlos.
Riqueza salvaje y natural
En el camino desde Maún a la frontera con Zimbabue, nos cruzamos con elefantes, jirafas, antílopes y todo tipo de aves. ¡Es increíble! Aún no hemos entrado en ningún parque y la fauna salvaje ya acude a saludarnos. Estamos emocionados. Pero la mayor evidencia de riqueza animal la encontramos en el Parque Natural de Chobe. Allí vemos elefantes, búfalos, jirafas, leonas, hipopótamos, cocodrilos, gacelas, antílopes…
Y al fin llegamos a las cataratas Victoria, donde dejamos que el «humo que ruge» (su nombre original) nos moje hasta el alma.





"Delta del Rio Okavango"