Es interesante transitar a lo largo de las carreteras que cruzan Castilla de la Mancha, disfrutando del recorrido que realizo el Quijote de la Mancha en la obra literaria de Cervantes, donde se viven los recuerdos escritos en sus paginas al ver esos enormes molinos de viento, que en realidad se asemejan a gigantes de largas lanzas, pasando al lado de antiguas ermitas y visitando pequeños pueblos que recuerdan antiguas comarcas medievales.

Azafran

 

Pero sin duda un aspecto del paisaje natural de Castilla que capta con mayor atención nuestra vista por las carreteras en los meses de septiembre hacia noviembre, son las extensas y planas llanuras de la región en donde se ven cambios agrestes de color entre vivo morado claro y pálidos tonos de marrón, donde los viñedos y las producciones de azafrán se dan lugar con mayor auge que en cualquier otro sitio… un comercio que mantiene vivas las tradiciones, y definitivamente ocupados a los habitantes de comarcas como la Manchuela de Cuenca, Motilla del Palancar, pasando por suaves ondulaciones en el paisaje aun dominado por los campos del azafrán por Tarazona rumbo al Oeste pasando por la Roda hasta llegar a Camuñas donde podremos tomarnos algunos días para descansar y aprovechar a conocer el proceso del azafrán. Donde miles de flores de azafrán son necesarias para obtener pequeñas kilogramos de intensos y rojos estigmas, separados uno a uno con especial delicadeza, colocándoles dentro de suaves cestas de seda, para luego tostarles a fuego lento, que le da el vivario tono rojo vivo, para pasarlas por agua de cocción lo que les dará el toque final y característico el rosa pálido.

Azafran

 

Es sin duda una recreación que atrae a gran cantidad de turistas ecológicos y personajes del mundo de los viveros del área occidental como de alrededor del mundo.

Azafran