Aunque Tajikistan nunca fue pensada en el pasado como un destino turístico, es increíble la cantidad de turismo que ha recibido en estos años a pesar de los conflictos armados que han sufrido últimamente sus vecinos.

Valle de Shimshal con las cordilleras de Pamir

La capital Dushanbe no es de mayor interés, que por su plaza de mercado, la sinagoga que viene desde el siglo 19, los museos de Marco Polo y algunas otras influencias de la unión soviética. Desde aquí hacia el oeste, a 16 kilómetros se encuentra el sitio de interés arqueológico de “Hissar Port” construido por el siglo 16 albergando gran cantidad y variedad de restos arqueológicos, ruinas de mausoleos y enormes madrazas (Seminarios Islámicos), y un poco más al oeste de Hissar se encuentran siete lagos que valen la pena visitar, son los lago de colores de Tajikistan desde donde algunos arqueólogos encontraron el Buda más grande de toda Asia Central.

Foto de la Ruta de la Seda

Tajikistan tiene un alto potencial natural para ofrecer, más que todo en sus altas montañas, por lo que prácticamente es un destino para los turistas que gustan de las excursiones, explorar y escalar su cordillera “Pamir” que es la mayor riqueza de Asia en conjunto con los recorridos que atraviesan la famosa “Ruta de la Seda” (os invitamos a leer sobre la ruta de la seda en Viajejet). Además la cordillera de Pamir es uno de los pocos puntos en el planeta que permanece intacto, ya que extensas áreas de la cordillera no han sido exploradas aun, por ser descritas como el techo del mundo, lejanas, frías y altas. Han captado la atención de muchos escaladores soviéticos por años pero hasta ahora que se están descubriendo ante el mundo.

Lago de Sares proximo al Pamir