El principal medio de transporte terrestre de Turquía para moverse entre las diferentes provincias es el autobús. Goza de gran popularidad probablemente debido a la variedad de empresas y clases de servicios que brindan.

Los autobuses turcos son muy modernos y puntuales. La mayoría de las ciudades y pueblos poseen un “Otobus Terminali” u “Otogar” que habitualmente se sitúa en la periferia. Las oficinas comerciales de las compañías se hallan en el centro de las ciudades y facilitan el traslado a la terminal con minibuses especiales. Las tarifas varían de acuerdo a la categoría del servicio prestado.

El ferrocarril turco está en desarrollo y aún no llega a todas las ciudades. No todos son de gran calidad y algunos son muy pintorescos ya que te permitirán tomar contacto con la población local. Algunas líneas están en malas condiciones y son realmente lentas. No es una opción que, como visitantes, nos favorezca, ya que perderemos demasiado tiempo y tendremos que combinarlo con los autobuses. Si tienes en cuenta lo dicho y a ello le sumas que los billetes suelen tener tarifas similares al autobús regular con el que ganarás tiempo, la decisión es sencilla. Pero algunas líneas de tren, como el de alta velocidad que une Ankara y Eskisehir son recomendables. El tren que une Estambul con Ankara en coche cama tiene un recorrido que dura 8 horas y nos permite ahorrar una noche de hotel. Los billetes de InterRail valen para la parte europea del país, hasta Estambul.

Alquilar un coche no es muy aconsejable porque la forma de conducir de los turcos es bastante particular y porque no todas las carreteras se encuentran en las mejores condiciones. Otra manera muy cómoda y económica para el traslado entre ciudades no muy lejanas es el taxi.