Turquía es un país de tradiciones arraigadas porque su historia tiene muchos siglos y le ha dejado un legado cultural de gran importancia. De la infinidad de tradiciones de este pueblo, debemos destacar su hospitalidad, especialmente en los pueblos del este, y su gran educación. Hechiza la mezcla de Oriente y Occidente que se encuentra en este país.

Son muy atentos con las personas mayores y muestran su respeto en el trato cotidiano. Pero ten cuidado, no son afectos al contacto físico, espera a que sean ellos quienes tiendan la mano antes, demostraciones como besos en público, no son bien vistas.

Otra costumbre que se espera que cumplan los visitantes es la de regatear. Los precios de las cosas están preparados para descender a través del regateo, que es una manera de relacionarse con la gente. Aunque en las zonas menos turísticas no está bien visto bajar los precios excesivamente. Nunca consideran de mala educación si no realizas la compra, aunque en la negociación te hayan ofrecido compartir el té, esa sólo es una muestra de hospitalidad.

El hamam, o baños, costumbre que adquirieron de los romanos y que conservan hasta hoy, es uno de los lugares de reunión. Como también lo son las cafeterías, donde pueden hallarse siempre grupos de hombres fumando el narguile, la pipa de agua, con tabaco puro en el caso tradicional, o variedad de mezclas más adaptadas al gusto moderno. Lamentablemente, con las restricciones de fumar en locales públicos, esta tradición peligra. Beber café a la turca y tener la suerte de que alguno de los asistentes al local lea tu futuro en el poso es una apasionante experiencia.

Como el origen del pueblo otomano era nómade, la costumbre de tejer artesanalmente y usar alfombras y kilims aún continúa. Las alfombras de Turquía tienen fama mundial, están hechas con doble nudo, con lana, lana con algodón y seda pura. Una curiosidad: la alfombra más antigua del mundo fue hallada en Turquía y data del siglo V antes de Cristo.

Seguramente te llamará la atención un abalorio con forma de ojo azul que todo el mundo lleva colgando como bisutería y hasta cuelga de coches y casas. Es para contrarrestar el nazar o mal de ojo. Una superstición arraigada en los países mediterráneos que en Turquía es tomada seriamente. No vale que te compres el ojo, te lo tienen que regalar.

Te animamos a que descubras la infinidad de secretos de Turquía mientras disfrutas de tu viaje. No quedarás indiferente.