Una de las mayores atracciones que presenta Tokio es la isla artificial de Odaiba, que funciona como la zona con más construcciones futuristas de la capital japonesa. En sus calles encontramos los principales centros comerciales, oficinas empresariales y medios de comunicación de la ciudad.

Para acceder hasta Odaiba debemos cruzar uno de los puentes más atractivos del mundo: el Rainbow Bridge. Este puente colgante se extiende desde la isla hasta el extremo norte de Tokio, en el Puerto de Shibaura.

El Rainbow Bridge funciona desde el año 1993, y no sólo sirve para el tránsito de automóviles y peatones, sino que, también posee vías por donde circulan trenes de la línea del Expreso Metropolitano. Debido a sus más de 570 metros de extensión posee el puesto número 59 en la lista de los puentes más largos del mundo.

Este puente se conoce bajo el nombre de Rainbow Bridge (Puente Arcoiris) porque durante las noches se ilumina con cientos de luces de colores que están ubicadas en su estructura, formando un arcoíris. Cabe destacar que la iluminación de este puente es ecológica, ya que se alimenta mediante paneles de energía solar que se recargan a lo largo del día.

Para apreciar la belleza de este puente, sobre todo por la noche cuando se encuentra con las luces encendidas, lo mejor es ubicarnos en alguno de los centros comerciales de la isla de Odaiba, ya que brindan una vista panorámica ideal, ideal para tomar las mejores fotografías.