Navarra ofrece todo un abanico de cosas que ver y hacer más allá de todo el culto a San Fermín. Desde sus ciudades y sus bellos monumentos hasta sus paradisíacos parajes naturales.

En Pamplona es aconsejable pasear por La Ciudadela entrando por la Puerta del Socorro y andar siguiendo el camino por sus extensas murallas. Luego darse un paseo por la Plaza del Castillo y el Ayuntamiento, dos lugares representativos de la ciudad. Las calles colindantes están repletas de bares en los que degustar un pintxo o una cazuelita con un buen vino o un “zurito” (cerveza). No se puede dejar de visitar el monumento del Encierro hasta la Plaza de San José donde, además, se encuentra la Catedral y su claustro que conjugan tres estilos: románico, gótico y barroco.

Otra ciudad muy interesante es Olite. Es recomendable visitar el Palacio Viejo de estilo gótico que permite ver cómo era la época de los reyes de Navarra. Además, se debe visitar la iglesia de Santa María la Real con su magnífico pórtico

Además de las ciudades, Navarra destaca por sus paisajes. Las sierras de Lóquiz y Codés son un lugar perfecto para practicar senderismo. Huir de la rutina y el bullicio parece sencillo en el Balneario de Fitero situado en la localidad homónima, a 23 kilómetros de Tudela, donde destacan sus manantiales y las huellas de Bécquer en la Cueva de la Mora. Un lugar perfecto en el que descansar mientras se disfruta de un baño en una piscina de aguas cálidas con vistas a la montaña.