Los destinos en Irlanda son variados. Todo depende de lo que quieras ir a ver. Si quieres disfrutar de playas y de la cultura culinaria; el “soleado sureste” es donde debes ir. Si deseas ver paisajes naturales; el oeste, con sus bosques y acantilados, es para ti. Si por el contrario, quieres un entorno más urbano; el este con Dublín, y sus tiendas y pubs son lo tuyo. Sin embargo, también hay lugares donde no debes dejar de ir si vas a la isla.

Un ejemplo de ello es el monumento funerario megalítico de Newgrange. Se trata de un montículo de 400 metros rodeado de 97 piedras. El pasaje y tumba en su interior están diseñados para ser iluminados completamente por el sol durante los solsticios de verano e invierno. Ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad y es visitado por más de 200.000 turistas cada año. Fue construido el 3200 AC, mucho antes que las pirámides de Egipto.

Monumento megalitico

No se puede hablar de Irlanda sin mencionar sus castillos. Al sur, el Castillo de Blarney es conocido por la “Piedra de Blarney”. La tradición dice que si besas la piedra, serás bendecido con el don de la elocuencia. En el este, se encuentra el castillo más grande e importante de Irlanda: El Castillo Trim, fortaleza de los anglonormandos contra los nativos. Es conocido por ser infranqueable y por la “hospitalidad” que tenía hacia los huéspedes indeseados: agua hirviendo, alquitrán y flechas. Finalmente, el Castillo Leap al centro, es famoso por ser el más embrujado de Irlanda. Se dice que sus espectros huelen bastante mal.

Castillo de Irlanda

También la arquitectura natural en Irlanda es bastante impresionante. Una de ellas es la de los Acantilados de Moher al oeste. De 8 km de longitud, estas formaciones naturales se elevan por sobre los 230 metros sobre el Océano Atlántico.

Acantilados de Moher

Por último, no se puede dejar de ir a los festivales. El más famoso, por supuesto, es el Festival de San Patricio en marzo. Durante ese mes el país se tiñe de verde y todos usan un sombrero de duende. El ambiente varía desde el melancólico lugar de enterramiento del Santo, en Downpatrick, hasta lo carnavalesco de los desfiles y fuegos artificiales de Dublín. Además, el 31 de octubre se celebra el Festival de Halloween más grande del mundo: unas 30.000 personas celebran el antiguo año nuevo celta con máscaras y disfraces.