China es un país extenso y tiene un vasto número de atracciones. Debido al tamaño y al poco tiempo con el que normalmente se cuenta no es posible ver todo. Sin embargo, hay varios sitios que no pueden dejar de estar en la lista de actividades.

Definitivamente el primer lugar que se debe ir en China es a Beijing debido a sus variadas atracciones. Entre ellas están la Ciudad Prohibida, oficialmente el Museo del Palacio. Este palacio imperial de los emperadores Ming y Ping por 500 años, es uno de los grandes sitios históricos que han sobrevivido en China. Posee fabulosas salas, jardines y arquitectura que grafican cómo era la China Imperial.

Otras atracciones de la ciudad incluyen la Plaza Tiananmen, la más grande del mundo; el Templo del Cielo, un templo circular del siglo XV; las viejas murallas de la ciudad; las tradicionales casas “hutong” con sus patios y callejones; las tumbas Ming, donde están enterrados 13 de los 16 emperadores; y el bello parque Beihai.

Quizá una de las atracciones más famosas es la Gran Muralla China. Fue construido hace 2,000 años y se extiende más de 5,400km. La sección Badaling es la más restaurada y turística, y está a tan sólo 70km de Beijing. Una sección menos concurrida está algo más lejos en Mutianyu, donde se puede tomar un teleférico hasta el muro.

El ejército de Terracota es un punto fijo en China. Está en la provincia de Shaanxi en China Central, cerca a Xi’an —otra de la ciudades históricas de China. Está constituido por 6,000 guerreros y caballos de escala real. Fueron enterrados junto con el Emperador Qin Shi Huang Di, quien unió China en el 200 A.C.

En cuanto a parajes naturales, uno de los más celebrados es el bosque de Piedra Shilin, cerca de la ciudad de Kunming en la provincia de Yunnan. Destaca por sus columnas de roca que se asemejan a árboles petrificados. Hay otros lugares escogidos por la UNESCO, como el Monte Taishan, la Montaña Hungshan y sus precipicios cubiertos por niebla, la montaña Budista de Emei Shan, y el Valle Jiuzhaigou con sus lagos y cataratas.