El Puente de Carlos es un puente gótico que conecta el casco viejo de Praga con Malá Stranga. Es uno de los destinos turísticos más famosos de la ciudad.

Fue construido en 1357 durante el reinado de Carlos IV, rey checo y emperador del Imperio Romano Germánico. Originalmente se llamó Kamenný most (Puente de Piedra), pero siglos más tarde el nombre cambió a fuerza de costumbre. El arquitecto fue Petr Parléř, cuyos trabajos incluyen la Catedral de San Vito en el Castillo de Praga. El puente ha sobrevivido a todas las inundaciones del río. Se dice que el secreto está en que se usó claras de huevo en el mortero para reforzar la estructura.

El Puente mide 516 metros de largo y 10 de ancho. Esta decorado con 30 estatuas en fila, la mayoría de estilo barroco. Todo esto descansa sobre 16 arcos escudados en contra el hielo y está protegido por tres torres, dos en Malá Stranga y una en el casco viejo. Esta última es considerada una de las más impresiones obras civiles de estilo gótico del mundo. Tanto la torre “Malostranská věž” en Malá Strana, como la “Staroměstská věž” en el pueblo viejo, pueden ser visitadas.

La mejor hora para ir es a la caída del sol, cuando puedes ver el Castillo de Praga contra el cielo rojo. Eso sí, normalmente hay mucha gente circulando. Si quieres caminar tranquilamente debes ir en la noche o muy temprano en la mañana.