La Plaza Wenceslao es un bulevar de Praga situado en el céntrico distrito de Ciudad Nueva. Es uno de los mayores centros históricos y comerciales del distrito y de la ciudad. Mide 750 metros de largo por 60 de ancho y va desde la calle Můstek (antigua división entre la ciudad nueva y vieja) cuesta arriba hasta el Museo Nacional.

Fue inaugurada en 1348, cuando el rey Carlos IV fundó la Ciudad Nueva de Praga. El plan incluía varios espacios abiertos para mercados. Uno de ellos era la Plaza Wenceslao que en ese entonces se llamaba simplemente “Mercado de Caballos”. El nombre no fue cambiado hasta el siglo XIX cuando se consideró que se necesitaba un nombre más digno, por lo que se decidió usar el nombre del Santo Patrono del país. La plaza ha sido escenario de varios acontecimientos históricos y políticos como la declaración de la independencia en 1918 o la Revolución del Terciopelo ( revolución pacífica que derrocó al gobierno autoritario) en 1989.

Las dos principales atracciones de la Plaza son el neorenacentista Museo Nacional y la estatua de bronce de Wenceslao, quien aparece montado en un caballo y es acompañado por otros santos en la base del monumento. La Plaza es también un punto comercial y hotelero importante. El centro comercial Palác Koruna mezcla la arquitectura de comienzos del siglo XX con las tiendas más vanguardistas. Los hoteles como Hotel Europa y Juliš son de los más tradicionales de la ciudad. Para disgusto de las autoridades locales, la Plaza también concentra bastantes clubes nocturnos.

La forma más fácil de llegar es a través del metro. La parada de Mustek está en la misma plaza y une a la línea A y B del metro. La otra parada es Muzeum, la cual está por la Estatua de Wenceslao. Esta también une dos líneas del metro: la A y la C.

Ten en cuenta que por las noches la Plaza Wenceslao se convierte en el punto rojo de la capital checa. Muchos checos van para hacer sus despedidas de solteros. Esto suele atraer también a muchos delincuentes que buscan aprovecharse de la gente en estado de ebriedad. Finalmente, la Plaza también es el punto favorito de los checos para hacer protestas y marchas, lo que puede estropear tu visita.