¿Y si llueve? ¿Y si graniza? ¿Y si nieva? Estas son preguntas muy frecuentes en aquellas personas cuyo origen del miedo a volar se debe al miedo a experimentar condiciones meteorológicas adversas. Este temor se hace más evidente en invierno, dado que la probabilidad de que haya tormentas o de que nieve es mayor. Tienes más información en: “Perder el miedo a volar“.

Tienes más información en: "Perder el miedo a volar".