El miedo a volar es el miedo o temor que sienten algunas personas a viajar en avión. También recibe el nombre de aerofobia, aviofobia o, en ocasiones, acrofobia, este último debido a que la mayoría de personas lo padecen como consecuencia del miedo a las alturas (el prefijo acro- significa altura y el sufijo -fobia equivale a miedo). En lo que sigue te mostramos las causas y tipos de aerofobia, los síntomas y posibles técnicas curativas para ayudarte a superarlo.

Como el artículo es bastante extenso, lo hemos dividido en 5 puntos diferentes. A continuación tienes un índice: puedes desplazarte por la página pulsando en los enlaces o simplemente haciendo scroll si lo que te interesa es leer el artículo completo.

Causas

En la actualidad, se estima que una de cada cuatro personas tiene miedo a volar, de las cuales un 13% aproximadamente padece verdadero pánico y un 15% presenta un malestar leve o moderado cuando sabe que va a volar.

Si tuviéramos que responder a la pregunta de cuánta gente tiene miedo a volar, la respuesta sería que casi un 30% de personas sufren esta fobia a diario. Sin embargo, el miedo a volar es de origen psicológico y puede tratarse con diferentes técnicas según la intensidad con que se padezca.

En la mayoría de casos, el miedo a volar no es un simple miedo generado sin motivo, sino que es la extensión de una fobia previa. Por ello, antes de buscar posibles soluciones para superarlo, debemos hallar el verdadero origen psicológico de la aerofobia. A continuación enumeramos las causas más comunes que resultan en miedo a volar.

Condiciones meteorológicas adversas

Lluvia, viento, tormenta, niebla, cenizas de un volcán activo y otros fenómenos atmosféricos son los principales causantes de la aerofobia en un alto porcentaje de pasajeros aéreos, principalmente porque temen que esto pueda causar un accidente aéreo.

Dado que las tormentas, la nieve, las fuertes lluvias y, en general, las condiciones meteorológicas negativas suelen suceder con mayor frecuencia en invierno, hay pasajeros que directamente temen volar en esta estación del año.

Hidrofobia o acuafobia

Se trata de un miedo irracional al agua o a nadar. Cuando una persona sabe que su avión va a sobrevolar el mar, padece de acuafobia, porque teme que el avión sufra algún contratiempo y caiga sobre el mar.

Sin embargo, todo pasajero debe tener en cuenta la cantidad de recursos de salvamento y seguridad con que cuenta toda aeronave, entre los que no faltan los chalecos salvavidas.

Volar por primera vez

Muchas personas evitan volar a lo largo de su vida precisamente porque padecen aerofobia. Otras, en cambio, no pueden evitarlo por motivos de trabajo o estudios, entre otros.

Para estas personas la primera vez puede llegar a ser realmente aterradora, principalmente porque desconocen a qué se van a enfrentar y temen que se produzca alguna de las causas mencionadas anteriormente: turbulencias, tormentas, fuertes vientos…

Acrofobia o vértigo

Este temor se traduce como miedo a las alturas y genera ansiedad en quienes lo padecen. La acrofobia se genera por inseguridad y miedo al imaginar la posibilidad de caída de uno mismo o incluso de un tercero si se viaja acompañado.

Las personas que sufren esta fobia se ven incapaces de practicar deportes extremos como tirarse en paracaídas o parapente, pero, además, viajar en avión es otro de sus peores enemigos.

Vuelos nocturnos

Las personas que padecen esta inseguridad muchas veces son aquellas que sufren de nictofobia, es decir, miedo a la oscuridad o a la noche.

Este grupo tiene miedo a volar de noche o incluso con mucha niebla o nubes, porque creen que cuanto peores sean las condiciones de visibilidad, mayor riesgo de accidente existe.

Sin embargo, volar sin referencias visuales es algo que ha existido desde siempre, ya que hay países con muy pocas horas de luz, por ejemplo. Existen procedimientos, sistemas y normas de navegación altamente avanzados que permiten volar de noche con toda la seguridad de un vuelo diurno.

Vuelos de larga duración

El miedo a los vuelos largos o transoceánicos es posiblemente el resultado de sumar todas las causas anteriores; el pensamiento de una persona que padece aerofobia porque va a experimentar un vuelo de larga duración es: a mayor duración, mayor riesgo de que ocurra algún problema.

En estos casos, la comodidad juega un papel fundamental, por lo que tomar una correcta decisión a la hora de elegir asiento en el avión puede ser muy beneficioso.

Volar sin compañía

La presencia de un acompañante, ya sea la pareja, un amigo o un familiar puede ser altamente reconfortante para quienes temen viajar en avión o se sienten incómodos al respecto.

Tener a alguien al lado que nos ayude a relajarnos y con quien podamos conversar durante el tiempo que dure el vuelo puede hacernos olvidar cualquier miedo e incluso hacer que nos desahoguemos.

Por eso, quienes se ven obligados a viajar sin acompañante se sienten realmente incómodos porque no tienen a nadie al lado con quien compartir sus inquietudes. En estos casos, sería aconsejable comunicárselo al personal de la tripulación.

Despegue y aterrizaje

Los momentos en los que el avión despega y aterriza son momentos clave durante todo viaje en avión, porque es cuando empieza y cuando termina todo.

Especialmente durante el despegue, todos los pasajeros experimentan cierta sensación de impresión porque el avión necesita alcanzar mucha velocidad para poder despegar. Apoyarse bien en el reposabrazos y, sobre todo, relajarse podrían servir en estos casos.

Para ayudarte a superar tu aerofobia en caso de lo que te la produzca sea bien el momento del despegue o bien el momento del aterrizaje, te recomendamos ver este vídeo donde un piloto profesional explica paso a paso todas las medidas de seguridad que se llevan a cabo antes de iniciar alguno de estos dos procesos:

Claustrofobia

Esta fobia tan común no es otra cosa que el miedo a los espacios cerrados. Este temor, a su vez, puede venir causado bien por el miedo a sólo poder hacer movimientos restringidos o bien miedo a que pueda faltar el oxígeno dentro del espacio en que nos encontramos.

El avión es un lugar cerrado en cuyo interior se junta un elevado número de personas y, además, los asientos son estrechos. Todo esto genera claustrofobia a quienes la padecen.

Turbulencias

Muchas personas tienen miedo a que se produzcan turbulencias durante el vuelo, ya sea porque piensan que ello derivará en un accidente aéreo o porque temen marearse o sufrir alguna lesión.

Sin embargo, las turbulencias que se producen en la inmensa mayoría de vuelos son ligeras o moderadas, por lo que no suponen un peligro para quienes viajan en dicho avión.

Síntomas

El miedo a volar genera ansiedad y estrés, de los cuales se derivan varios síntomas, bien a nivel fisiológico, bien a nivel psicológico o cognitivo o bien en ambos niveles. A continuación enumeramos ambos tipos de síntomas.

Síntomas fisiológicos

Los síntomas a nivel físico que suelen experimentar las personas afectadas por esta fobia son:

  • Espasmos musculares
  • Dificultad para respirar
  • Palpitaciones cardíacas
  • Dolor de pecho
  • Taquicardia
  • Temblor
  • Dolor abdominal
  • Trastornos gastrointestinales y diarrea
  • Sudoración
  • Malestar general
  • Fatiga, náuseas o mareos
  • Escalofríos
  • Xerostomía o sequedad de boca
  • Dolor de cabeza
  • Sonrojo o palidez

Síntomas psicológicos

A nivel mental y emocional, las personas que sufren de miedo a volar muestran habitualmente uno o varios de los síntomas que se enumeran a continuación:

  • Fallos de memoria
  • Disminución de los reflejos o distorsión de la percepción
  • Irritabilidad
  • Desorientación
  • Incapacidad o dificultad para pensar, concentrarse o tomar decisiones
  • Negatividad y pesimismo

Además, a nivel observable, las personas que sufren de aerofobia pueden llegar a llorar, realizar movimientos que manifiestan una intranquilidad motora (rascarse, tocarse una misma zona del cuerpo, etc.) o incluso quedarse paralizados.

Tratamiento

El miedo a volar es de origen psicológico y, por tanto, debe tratarse con terapia y con la ayuda de un psicólogo si es necesario. Para los casos más leves, existen cursos ofertados por las propias aerolíneas cuyo fin es ayudar a los pasajeros con aerofobia a superarla. Otra opción son los libros de autoayuda, como por ejemplo el famoso Es fácil superar el miedo a volar (2002) de Allen Carr.

Tratamiento psicológico

En el caso de requerir tratamiento psicológico, es posible recurrir a técnicas como la hipnosis. No obstante, la técnica más recomendada es la de la terapia cognitivo-conductual, mediante la cual se expone al paciente de forma gradual a la situación que origina su fobia para que poco a poco vaya controlando la ansiedad que ello le causa. Además, este método enseña técnicas de relajación altamente útiles como las que se mencionan a continuación:

  • Relajación muscular progresiva: el objetivo es que el paciente llegue a ser consciente de cuánta tensión se ha generado en sus músculos para que la vaya eliminando gradualmente.
  • Ejercicios de control de la respiración: tales como la técnica de la respiración profunda.
  • Parada del pensamiento: se trata de captar uno a uno los pensamientos negativos que llegan a la mente del paciente y detenerse a analizarnos para así poder acabar sustituyéndolos por otros más positivos.
  • Distracción: esta técnica es la más sencilla de todas, ya que consiste en buscarse un entretenimiento para cuando llegue el momento de la ansiedad. Leer, escuchar música, escribir, etc. son buenos entretenimientos durante un vuelo.
  • Reírse: es sencillo y está al alcance de todos. Es tan fácil como tratar de sustituir un pensamiento negativo por algo que nos resulte gracioso o nos saque una sonrisa.

Tratamiento homeopático

Aunque los medicamentos para superar la aerofobia no eliminan la ansiedad, sino que ayudan a que el pasajero se relaje, muchas personas son capaces de sobrellevar un vuelo gracias a alguno de estos remedios.

En cualquier caso, siempre se debe acudir al médico para que nos aconseje sobre cuál será el mejor remedio de acuerdo con nuestra fisionomía. Lo que no se debe hacer es automedicarse, ya que esto puede llegar a ser contraproducente y hacer que aumente nuestro miedo.

A continuación enumeramos los cinco remedios homeopáticos más comunes para superar el miedo a volar:

  • Hipnóticos
  • Ansiolítocos
  • Argentum nitricum (nitrato de plata)
  • Gelsenium (remedio natural a base de jazmín)
  • Pastillas para dormir

Es importante tomar siempre la dosis adecuada de cualquiera de estos medicamentos, puesto que si abusamos, podemos obtener el efecto contrario e incrementar nuestra ansiedad.

Consejos

Sea cual sea la intensidad con la que se sufre miedo a volar, antes de medicarse o recurrir a curas más agresivas, te recomendamos seguir los siguientes consejos. Puede que siguiendo estos sencillos pasos superes tu miedo y no tengas que hacer nada más:

  • Analiza el terreno: muchas personas, especialmente las que tienen miedo a volar porque es la primera vez que lo hacen, padecen de aviofobia porque desconocen a qué se están enfrentando. Por ello, informarse sobre el proceso de viajar en avión, leer estadísticas o pedir opinión a quienes ya hayan volado puede ser muy útil y te hará saber qué es lo que puedes esperar.
  • Prepara tu vuelo con antelación: organizar un viaje a última hora genera ansiedad y estrés incluso en aquellas personas que no padecen de aerofobia. Más aún en aquellos que la sufren. Por tanto, no te dejes los preparativos para última hora, ya que a los temores causantes del miedo a volar pueden sumarse otro relacionados con la falta de algún documento importante o el olvido de algún objeto necesario para el viaje.
  • Aprende a controlar la ansiedad: ya hemos mencionado anteriormente cómo se puede controlar la ansiedad: bien con libros de autoayuda, bien con ayuda psicológica u homeopática. En cualquier caso, conocer el origen de nuestro miedo también puede ser una gran ayuda.
  • Siéntete cómodo en el avión: llevar ropa y calzado cómodo, elegir un buen asiento, realizar algo entretenido o conversar con la persona que tenemos al lado puede aumentar nuestros niveles de comodidad durante el trayecto y, consecuentemente, relajarnos y hacer que dejemos aparcada la aerofobia.
  • Vuela con frecuencia: el miedo a volar se supera volando. Es tan sencillo como eso. Así que, nuestro consejo es que vueles tan a menudo como puedas, ya que terminarás acostumbrándote y dándote cuenta de que el transporte aéreo es igual o incluso más seguro que cualquier otro medio de transporte.

Niños

También los niños pueden tener aerofobia la primera vez que vuelan, básicamente porque es un medio nuevo, de gran envergadura y que viaja muy deprisa y a gran altura. Teniendo esto en cuenta, es normal que un niño tenga miedo a este medio de transporte. Sin embargo, este miedo puede reducirse si los ayudamos con estos tres sencillos trucos:

  • Mantenlo entretenido: llevar juguetes, un libro o cualquier otro entretenimiento puede hacer que se olviden de cualquier inquietud.
  • Anticípale lo que va a encontrarse: si es la primera vez que viaja, entonces explícale cómo es un viaje en avión: descríbele como es un avión, enséñale vídeos, películas infantiles, etc.
  • Hazle sentir seguridad: si un niño percibe miedo o ansiedad en quienes lo acompañan, entonces él o ella también sentirá esta incomodidad. No hay mejor manera para hacer que se sientan cómodos que mostrarte relajado tú mismo.

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