El Palacio Schönbrunn con sus edificios y su gigantesco parque es uno de los monumentos culturales más significativos de Austria. Es uno de los destinos fijos para cualquier viajero en Viena. La UNESCO lo agregó a su lista de Herencia Cultural de Mundo.

Se empezó a construir en 1696 para rivalizar con el Versalles francés, pero los Habsburgo se quedaron cortos de fondos para llevarlo a su máximo esplendor. Ante su escaso interés por la obra, el Emperador Leopoldo I se lo regaló a su hija María Teresa de Austria. Ella se encargó de remodelarlo en el estilo barroco, convirtiéndolo en un lugar de importancia para el Imperio y la familia real hasta el advenimiento de la República en 1918.

Los tours al palacio incluyen los magníficos apartamentos de María Teresa, sus salas de estar, dormitorio y el salón donde Mozart, a los 6, años tocaba para la emperatriz. Las habitaciones y salones de Francisco José y sus esposa Sissi también se pueden visitar. En general todo el palacio está lleno de techos con frescos, candelabros de cristal, espejos gigantescos y ornamentos dorados. En total tours incluyen unas 40 habitaciones, una mínima parte de las 1441.

Los jardines del Palacio incluyen un jardín tirolés con huertas y pastos. Además, tiene una casa de palmeras con 3 zonas climatológicas con plantas de las selvas tropicales de todos los continentes.

El precio de entrada para adultos es de 12,90 (con guía 14 euros). Adultos mayores y estudiantes pagan 11,40 euros; menores de 18, 8,90 euros. Grupos de hasta 25 personas pagan una tarifa plana de 360 euros; más de 25 pagan 14 euros por persona. Los horarios de apertura son variables. De normalmente abre de 08:30 a 17:00. Del 1 de Julio hasta fines de agosto abre hasta las 18:00 y de noviembre a marzo abre hasta las 16:30.

Para llegar se puede tomar la línea U4 del metro (U-Bahn) hasta la parada de Schönbrunn. En tranvía toma el número 10, 58 o 60 hacia la parada de Hietzing.