Japón es un país atractivo por su cultura milenaria. Son millones los turísticas que llegan cada año a tierras japonesas para conocer los puntos históricos más importantes de este país, siendo uno de ellos el Palacio Imperial (Kokyo).

El Palacio Imperial es la residencia del Emperador del Japón y está ubicado en el distrito de Chiyoda en Tokio. Su extensión supera las 340 hectáreas y aunque no todas sus instalaciones pueden ser visitadas por los turistas, si se pueden recorrer los jardines. Sólo en fechas especiales como el 23 de diciembre (cumpleaños del Emperador) y el 2 de enero (Año Nuevo) sus puertas son abiertas al público.

Todo el perímetro del Palacio Imperial está rodeado de murallas y fosas donde podemos ver nadar a cisnes. Cercando las murallas podemos encontrar la explanada Kokyo Gaien que está poblada por miles de pinos. Para llegar al Palacio tenemos que pasar por el Puente Nijubashi (conformado por dos puentes, uno de piedra y otro de acero).

En los alrededores del Palacio Imperial encontraremos:

El Jardín Higashi Gyoen. Adornado con árboles y plantas, y donde podremos visitar algunos salones del Palacio que son utilizados como museo.

El Parque Kitanomaru kōen. Sitio ideal para los amantes del arte y los museos. Aquí se encuentran la Galería de la Artesanía, el Museo Nacional de Arte Moderno y el Museo de la Ciencia.

El Yasukuni-jinja. Templo y cementerio muy vasto en el que recibieron sepultura los soldados y miembros de diferentes ejércitos que murieron durante las guerras en las que participó Japón. Si bien es un lugar que no está exento de críticas por parte de la sociedad japonesa, merece ser visitado ya que se encuentra en las inmediaciones del Palacio Imperial.

El Palacio Imperial es una magnífica pieza arquitectónica que se encuentra completamente aislada de la vorágine del centro de Tokio y de los avances tecnológicos. Aquí la sensación es de paz y tranquilidad.