La navidad es para los noruegos una oportunidad para disfrutar de la ceremonia de la luz y el fuego, que durante estas fechas cobra un rol importante en la preparación para recibir al Niño Jesús. A ello se le suma una variedad de viejas tradiciones religiosas que se celebran por todo lo alto en cada uno de sus hogares.

Si estás pensando en pasar la Nochebuena en un país como Noruega, entonces debes saber la enorme presencial doctrinal que suele ocupar una festividad tan grande como la navidad. La comida típica, la decoración y los pasteles horneados son algunas de las características más peculiares que se preparan para esta ocasión.

Todo comienza oficialmente con la temporada de adviento, que tiene lugar cuatro semanas antes de la víspera de navidad. Este calendario es ceñido por el calendario religioso, que dicta un tiempo de meditación y reflexión que nos permita recibir con alegría la llegada del Niño Jesús.

Con el propósito de mantener el espíritu navideño, los niños suelen abrir una ventanilla con un saquito de pequeños regalos. A esta costumbre también se le conoce como el julekalender.

Durante la navidad, los noruegos suelen dar prioridad absoluta a la cena familiar, donde la comida se convierte en el eje central de la celebración. Se trata de un verdadero banquete en el que se sirven algunos platos típicos que no pueden faltar en la mesa. Tal es el caso del julegrøt (compuesto por arroz con mantequilla, azúcar y canela).

Antes de llegar a casa para la cena navideña, miles de familias invaden las iglesias del país para acudir a la Misa del Gallo. Para el 25 de diciembre, se disfruta del tradicional “brunch”, un aperitivo ideal que se degusta al mediodía. Entre otros platos sugerentes también tenemos las costillas de cordero al vapor y bacalao fresco, siempre acompañado de un vaso de cerveza noruega.