La muralla romana de Lugo formaba parte del sistema defensivo de la ciudad romana de Lucus Augusti ante la amenaza bárbara. En la actualidad encierra el casco antiguo de la ciudad.
Se trata de la única muralla que conserva su perímetro completo, por lo que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Esta muralla que encierra 34,5 hectáreas con un perímetro de 2.200 metros, tiene un espesor de 4 a 7 metros y una altura de 8 a 12 metros. Es de planta rectangular y, extrañamente, dejaba fuera de la zona de protección algunas zonas residenciales. Fue construida con sillares de granito y lienzos de muralla de lajas de pizarra, con mortero de tierra, piedra suelta y guijarros en el interior de los parámetros.

A través de 10 puertas se accedía al recinto, y de ellas 5 fueron agregadas a partir del siglo XIX. La más antigua es la Puerta del Carmen o Puerta Miña que mantiene su aspecto original. Las otras puertas romanas son: la de Santiago o Porta do Postigo, la Puerta Nueva, la Puerta del Obispo Izquierdo, abierta sobre otra más antigua y la Puerta Falsa, usada para el abastecimiento.

Permanecen en pie 46 torres completas y 39 semidestruidas, la mayoría de planta semicircular. Paralelo al trazado de los muros, a 5 metros de distancia, discurría el foso de 4 metros de profundidad y 20 de ancho. El paso de ronda, al que podemos subir por 5 escaleras y una rampa de construcción moderna, es transitable en su totalidad y de uso público.

Para comprender mejor su historia debemos acudir al Centro de Interpretación de la Muralla, en el casco histórico.