El barrio de Malá Strana en Praga significa “Lado Pequeño”. Su nombre deriva de su posición en la orilla oeste del río Vltava, en las pendientes debajo del Castillo de Praga. Sus casas con antiguas, las calles empinadas y los palacios barrocos dan un aire especial al entorno.

Durante la Edad Media, Malá Strana fue el centro más importante de las minorías alemanas establecidas en Praga, sobre todo artesanos. También fue el sitio de asentamiento de varios palacios de la nobleza, en contraposición a los pueblos de la ribera derecha que, comparativamente, eran más burgueses.

Existen varias atracciones dentro de este barrio, pero entre las más destacadas está el Palacio Wallenstein. Fue construido en pleno apogeo de la era barroca. Era propiedad del general Albrecht von Wallenstein. El palacio es un complejo extensor de 5 patios y el jardín, hecho al estilo francés.

Las iglesias son comunes en Malá Strana. Una de las más bellas es la Iglesia de San Nicolás, de estilo barroco y fachada blanca. En interior se encuentra la pintura de la apoteosis de San Nicolás.

Otras atracciones incluyen la estatua del Santo Infante Jesús de Praga, frente a la Iglesia de Nuestra Señora Victoriosa y la torre Petřín, una torre de observación que se parece a la torre Eiffel y que permite ver todo Praga.

Para llegar a Malá Strana debes tomar las líneas 12, 20 o 22 del tranvía hasta la parada Malostranské náměstí. También puedes tomar la línea verde A del metro hasta la parada “Malostranska”.