Fuente de la Información: CONSUMER.ES, Entrevista a Ramón Estalella, secretario general de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT)

Como turistas españoles buscamos cada día más independencia en la información y en la contratación de servicios, y una mayor transparencia en las ofertas de los touroperadores, aunque seguimos sin planificar demasiado los viajes. A punto de emprender sus vacaciones en África, el secretario general de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT), Ramón Estalella, enumera estas razones como las causantes de que los turistas nacionales cada vez compren menos paquetes turísticos y opten por otro tipo de alternativas, aunque viajen más.

Los españoles cada vez viajan más

¿Qué demandan más los españoles a la hora de viajar?
En general, piden más información y que reciban un servicio de acuerdo con el paquete contratado. No quieren sorpresas negativas en precios ni en calidad. En este sentido tenemos problemas con el tratamiento de la publicidad.

¿Quiere decir que la publicidad turística es engañosa?
Cuando leemos en un anuncio ‘Una semana en Canarias desde 145 euros’, no se está diciendo nada en concreto sobre lo que se ofrece, pero genera una expectativa general que puede provocar insatisfacciones. La publicidad debería ser más transparente, lo que beneficiaría al cliente y al empresario hotelero. Ahora se está mejorando bastante gracias a la madurez de los propios agentes de viajes y por la mayor rigidez que exige Internet. Por otra parte, los españoles se caracterizan porque suelen planificar muy poco sus viajes y siguen comprando en el último momento, lo que contribuye a que la compra, en la mayoría de las ocasiones, sea peor y más cara.

Los españoles se caracterizan porque suelen planificar muy poco sus viajes y siguen comprando en el último momento

¿Se nota que los españoles, debido a la subida de los tipos de interés en los créditos hipotecarios, se están apretando el cinturón? ¿Están viajando menos?
Estamos notando que las personas están viajando cada vez más. En concreto, un 6% más en el último año, aunque realizando viajes más cortos. Si antes era bastante probable tener ‘picos’ en temporadas altas, ahora no lo es, por lo que tenemos clientes en algunas zonas de España en julio y octubre donde antes era impensable registrar un índice considerable de turistas.

¿Ha caído la venta de paquetes turísticos?
Efectivamente. Somos conscientes del espectacular incremento de los vuelos a través de compañías aéreas “low cost”. Los españoles cada vez compran menos paquetes turísticos, por lo que los touroperadores venden menos.

¿Qué se compra en lugar de los paquetes turísticos?
Los turistas están comprando de forma individual. Se montan el paquete ellos mismos. Esto responde a cuestiones económicas y a la especialización y calidad particular de los viajes. Estos clientes son más independientes, no desean viajar en autobuses con 60 personas, sino alquilar un coche para ellos solos, y valoran la mayor información con que cuentan actualmente para lograr sus objetivos. En esto ha incidido mucho Internet.

¿Qué analiza el turista español para elegir el lugar de vacaciones?

España cuenta con la mejor planta hotelera del mundo

Lo primero que evalúa es la calidad y, en ese sentido, España cuenta con la mejor planta hotelera en el mundo. En segundo lugar se valora el atractivo de España como país. El 55% de los turistas del país son españoles, lo que significa que es nuestro primer mercado, con una enorme diferencia sobre el segundo, que es el británico. Por otra parte, se está segmentando la demanda. Ya no llamamos a una persona que viaja ‘turista’ sin más. Lo que busca un ‘turista deportivo’ no es lo mismo que busca el ‘turismo familiar’ o el de ‘mayores’, así como es diferente lo que desea el ‘turista cultural’ y el ‘gastronómico’.

Y el sector ¿cómo responde a esas necesidades?
De manera satisfactoria. Se ha avanzado exponencialmente y aún hay mucho que descubrir. Una muestra de ello es que aparecen nuevos enclaves. Como destino de playa, por ejemplo, Huelva y Cádiz, y también la costa de Lugo en Galicia. En el ámbito interior, además, se está experimentando un gran impulso en las rutas en Castilla-La Mancha, Aragón, La Rioja y Extremadura.

¿La oferta gastronómica en los hoteles se adecua a las necesidades del turista local?
En general, se prefiere contratar media pensión y comer en el apartahotel. Incluso se han registrado quejas por parte de los restaurantes porque los turistas están gastando menos. Lo que ocurre es que no es fácil engañar al turista: no se puede cobrar por un arroz pegado y por una botella de vino de tercera categoría 45 euros por persona. Hay muchísimos restaurantes de hoteles que trabajan mucho y otros que se quedan vacíos, pero no es culpa del sector, ni de los turistas, ni de la economía, sino de que los propios establecimientos están gestionando mal la oferta en relación a los precios que cobran.

¿Pero la oferta hotelera en España puede considerarse ‘atractiva’ para los turistas?
El turismo español ha experimentado una mejora en los últimos cinco años y sus responsables son muchos. Se ha conseguido incrementar la calidad en términos generales, como la concienciación de algunos municipios turísticos -aunque no todos- de la necesidad de mejorar las infraestructuras y, por otro lado, se ha mejorado la promoción pública. Pero sigue habiendo errores. El exceso de hoteles en algunas zonas turísticas está deteriorando lugares con un alto atractivo para el turismo, por ejemplo.

¿Cómo se pueden resolver estos ‘errores’?
Se trata de un tema de programación. España es el segundo país en número de turistas y el segundo en ingresos. Pero si se tienen en cuenta las pernoctaciones, nuestro país supera en mucho a Francia, que es el número uno. Por lo tanto, una industria con esta solidez no necesita medidas urgentes. En primer lugar, por ejemplo, es necesaria una concienciación nacional de la importancia del turismo, que da de comer directamente a 4.000.000 de personas y que se ha convertido en la primera industria del país. En segundo lugar, hay que planificar muy bien la formación y la gestión de recursos humanos y hay que gestionar bien las infraestructuras públicas y el tema medioambiental, que es primordial.

¿Cuáles son las innovaciones hoteleras con más éxito?
En este momento están triunfando todo tipo de hoteles: los pensados para niños, los de público gay, los diseñados para gente con problemas de salud con médicos en la plantilla del hotel, etc. Por ejemplo, hay mucha oferta de sol y playa especializada para niños. Los restaurantes tienen mobiliario infantil con comida especialmente pensada para este tipo de turistas. Las instalaciones ofrecen muchas zonas de juego, con personal vestido con bañadores y mucha animación y actividades para el público infantil -por ejemplo, a los niños los recogen a las ocho de la mañana y no los devuelven hasta las ocho de la tarde, y les dan clases de tenis, de pintura o de buceo-. Y esto está funcionando muy bien en España, especialmente para el segmento medio-alto.

En este momento están triunfando todo tipo de hoteles: los pensados para niños, los de público gay, los diseñados para gente con problemas de salud…

¿Cree que los hoteles low cost -que funcionan desde hace unos años en Estados Unidos, Inglaterra y Francia ofreciendo alojamiento por un euro al día -, tendrían éxito en España?
Estoy seguro de que sí, aunque no estoy al tanto de ninguna negociación del sector al respecto. Funcionarían para un tipo determinado de cliente y con un cierto perfil, aunque no a todo el mundo le interesan. Por otra parte, hay hoteles de bajo precio que ya están funcionando en nuestro país y cobran alrededor de 25 euros la noche. Pero no son low cost. Siempre se habla mal de este concepto. La expresión “low cost” se refiere a que los costes son bajos, los de la empresa, en este caso el hotel. La denominación correcta es low price, ya que es económico para el turista que lo contrata.