Las vertientes religiosas de los antiguos egipcios se dividieron en dos sectores:

Por un lado en la época predinástica, los antiguos egipcios dieron cargos de divinidad a los fenómenos naturales inexplicables para ellos.

Templo de Hatshepsut

Dotaron a estos dioses con las características de ciertos animales que estaban más cercanos a su realidad y poco a poco los humanizaron.

Así nacen el halcón en el dios Horus, el chacal del desierto Anubis; el cocodrilo del Nilo en un dios temido y venerado en la región de El Fayum, etc.

Siempre existieron si bien no en la teoría si en la práctica dos tierras: el Alto y Bajo Egipto. En cada una de las provincias los egipcios mantuvieron deidades locales, lo que aumenta el número ya significativo de decenas de dioses.

Templo de edfu

Se escribieron varios textos para dar cuenta organizada de estas deidades, y así nacen los Textos de las Pirámides, y el Libro de los Muertos.

Su cosmogonía se dividía en tres regiones:

El Cielo, Nun, con la diosa Nut, madre de los dioses.
La Tierra, o la Casa de Geb, dios creador, que recibe a Nut.
Y un inframundo, o Duat, el reino de los muertos, gobernado por Horus, y luego por Osiris.

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