La Iglesia de San Carlos de Borromeo (Karlskirche en alemán) en Viena es un magnífico edificio barroco que destaca por su gran cúpula grecorromana y sus dos columnas en bajo relieve. El edificio tiene una altura de 80 metros por unos 60 de ancho y constituye el segundo templo más amplio de la capital después de la Catedral de San Esteban.

Fue construida en 1739 gracias a una promesa del emperador Carlos VI. El monarca juró que tan pronto la ciudad se librara de la fuerte epidemia de la peste, mandaría a construir una iglesia en honor a San Carlos Borromeo, arzobispo de Milán y sanador de los enfermos en la epidemia de 1576.

En el exterior destacan las dos columnas con relieves en espiral que muestran periodos de la vida de San Carlos de Borromeo. La columna izquierda representa la constancia; la derecha, el valor. Encima del pórtico hay relieves que describen los sufrimientos de la ciudad durante la peste de 1713. La estatua del Santo Patrón corona esta obra.

En el interior hay tallas y retablos realizados por artistas de la época. Destaca la cúpula en la que se puede contemplar “La apoteosis de San Carlos Borromeo“, un fresco pintado por Johann Michael Rottmayr. En él se representa la intercesión de Carlos Borromeo con el apoyo de la Virgen María. El altar mayor presenta un relieve con San Carlos sobre una nube, ascendiendo a los cielos.

El precio de la entrada es de 6 euros. Jubilados y estudiantes pagan 4 euros. Los niños menores de 10 no pagan. Si vas en grupo de más de seis, pagas 5 euros por persona. La iglesia abre sus puertas a los visitantes de lunes a sábado de 09:00 a 18:00. Los domingos y feriados cierra a las 17:45. La última entrada es a las 17:30.

La Iglesia está ubicada en la parte sur del distrito de Karlplatz. Para llegar, lo más recomendable es ir en el metro (U-Bahn) en las líneas U1, U2 y U4 hacia la estación de Karlsplatz/Oper.