La Iglesia de San Vicente es el templo más antiguo de San Sebastián. Se encuentra en las faldas del Monte Urgull junto a la desembocadura del río Urumea. La parte exterior de la Iglesia de San Vicente contrasta en cuanto a tosquedad con la finura del interior.

Fue construida durante la primera mitad del siglo XVI en el estilo gótico vasco bajo la dirección de los maestros Miguel de Santa Celay y Juan de Urrutia. Durante su historia se le agregó construcciones como el pórtico barroco en 1619, la sacristía en 1666 y la escalera del coro en 1784. En 1892 se añadió en la fachada oriental un baptisterio semioctogonal, y se cerró el atrio y la puerta meridional, formando puertas en los nuevos cierres. En 1923 se abrieron cuatro rosetones en las fachadas.

El exterior de la iglesia presenta un aspecto tosco debido a la función defensiva de las construcciones de la época. De hecho, cuenta con resguardos adosados en su fachada. Destaca por los rosetones y arcos apuntados. Su plan original no llegó a desarrollarse totalmente, como lo prueba el inconcluso muro de cierre septentrional.

El interior consta de una planta de tres naves, siendo la central la más alta; un crucero alineado con las naves laterales; un ábside ochavado; y bóvedas de crucería sostenidas interiormente por columnas de núcleo circular con columnillas adosadas y, exteriormente, por poderosos contrafuertes y arbotantes.

La Iglesia alberga un retablo del románico, obra de Ambrosio de Bengoechea y Juan de Iriarte. De complejos formas, relata la historia de la Pasión de Cristo. Hay figuras de Jesús, San Vicente, San Sebastián y la Asunción. Todas tienen admirables expresiones de los rostros y comunican movimiento.

Permanece abierta durante la semana de 09:00 a 13:00 y de 17:00 a 20:00. Para llegar, se puede tomar las líneas 5, 8, 9, 13, 16, 21, 25, 26, 28 y 29 de Donostiabus. Todos tienen parada en la Avenida del Boulevard, muy cerca de la iglesia.