La gastronomía gallega es un tema muy particular. Difícilmente pueda definirse cuál es el plato típico de la región. Pero sin ningún lugar a dudas podemos estar de acuerdo en que el verdadero protagonista de la mesa es el ingrediente. Los ingredientes de la cocina gallega son tratados con mimo artesanal, logrando una cocina familiar, abundante y variada, con acento en lo natural.

Claro que Galicia puede permitirse ese lujo: con más de 80 variedades de pescados de mar y una infinidad de mariscos, crustáceos y moluscos. Entre tal variedad podemos hallar los tesoros del mar: percebes, langostas, ostras, centollos, vieiras, nécoras, mejillones… El océano abastece la mesa gallega de lo mejor con platos como el pulpo á feira, las empanadas o la merluza en ajada.

Pero el interior es generoso en producción. Las verduras y hortalizas de la huerta son bien conocidas y los quesos frescos, como el queso de tetilla, de muy alta calidad. Las carnes de ternera, de cerdo y de buey no pueden faltar como magníficos churrascos, o junto a los grelos en un cocido tradicional con chorizos. Como la carne de caza, que va desde la perdiz hasta el corzo o el jabalí y se guisa de mil maneras.

La repostería nos deleita con tarta de almendras de Allariz, las filloas, la famosa tarta de Santiago, y las castañas en todas las variedades de postres.

Pero no puede faltar el buen vino gallego, con sus tres denominaciones de origen: Ribeiro, Rías Baixas y Valdeorras, y los tan auténticos caldos propios de cada comarca. Para acabar la comida, una sabrosa y digestiva queimada de aguardiente de orujo o un chupito de licor de café.