La desnutrición infantil es una enfermedad grave provocada por la escasa ingesta de alimentos y la falta de nutrientes en el organismo. La desnutrición crónica y la mala alimentación son consecuencias de la pobreza extrema que afecta a gran parte de las zonas rurales del continente africano. Según datos recogidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año mueren entre tres y cinco millones de bebés y niños menores de 5 años de edad a causa de la desnutrición.

Síntomas de la desnutrición infantil

Esta enfermedad afecta al desarrollo físico de los niños, que sufren alteraciones en la composición de su cuerpo provocadas por la extrema delgadez. Además, trae consigo graves enfermedades infecciosas derivadas de la ingesta de alimentos en mal estado y agua contaminada, entre otros. Ello inhabilita al mismo tiempo el correcto desarrollo mental y cognitivo de los niños, consecuencia que se ve reforzada por la inaccesibilidad a una educación en condiciones que se sufre en el continente.

Los niños que padecen desnutrición infantil aguda pueden manifestar las siguientes fisiopatologías: disminución del crecimiento del tejido cerebral, disminución de la masa muscular cardíaca, disminución del consumo de oxígeno, disminución del peso el flujo plasmático renal, anemia… En cuanto a los problemas mentales, pueden sufrir retraso mental, alteraciones motrices, hipotermina, soplo cardíaco, diarrea aguda, higado graso, hipotiroidismo, palidez, etc.

La Asociación Española de Pediatría (AEPED) define el retraso del crecimiento o desmedro como aquella situación en la que el niño deja de progresar en su desarrollo con respecto al crecimiento esperado para su edad. Este retraso del crecimiento es el origen de lo que llamamos desnutrición infantil, que deriva en alteraciones en el tamaño y la composición corporal.

Causas de la desnutrición infantil

Aunque la pobreza extrema es sin duda la causa principal de la desnutrición infantil, existen otros tres factores de riesgo: la baja producción agrícola, las guerras internas que se viven entre poblados africanos y la difusión del VIH-SIDA. Todo ello hace que los habitantes de estos poblados no tengan acceso a las necesidades básicas que todo ser humano necesita.

El trabajo de las ONGs

Las ONGs que trabajan en esta causa coinciden en afirmar que el problema real no es la falta de alimentos, sino su distribución no equitativa. En la actualidad, existe una gran cantidad de ONGs que prestan su ayuda a esta causa, como Médicos sin Fronteras, UNICEF, Alianza por la Nutrición Infantil (Prisma ONG)… Todas ellas aportan su grano de arena para ayudar a estos niños a que puedan alimentarse y crecer en un entorno mejor. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha creado el Programa Mundial de Alimentos (PMA), gracias al cual se distribuyen alimentos a las zonas afectadas por la desnutrición y la pobreza extrema con el fin de dar apoyo a proyectos de desarrollo, así como personas desplazadas y refugiados. Su sede se encuentra en Roma (Italia).

La OMS y todas las ONG implicadas en la lucha contra la desnutrición infantil proponen una serie de medidas para combatirla, entre ellas: sensibilizar al mundo entero contra esta grave enfermedad, hacer donaciones para paliar la hambruna, iniciar proyectos con el fin de mejorar la agricultura en África, distribuir alimentos terapéuticos y seguir adelante con el plan integral para la nutrición promovido por Acción Contra el Hambre (ACH).