La ciudad de Palencia es uno de esos lugares en el que podemos despejar nuestra mente y escapar, aunque sea por unas cuantas horas o días, del bullicio de la gente y los días de rutina. Adentrémonos en un camino lleno de encanto e historia por donde se le vea.

Palencia nos brinda la posibilidad de experimentar una estancia muy activa, con largas caminatas y una aventura rumbo hacia diferentes puntos de interés. Ubicada muy cerca del puente más antiguo de la ciudad, Puentecillas (sobre el río Carrión), nos encontramos ante una vista sin precedente, repleta de construcciones bellas e históricas.

La historia de Palencia nos remonta hasta el año 1321, cuando fue construida junto a una antigua catedral románica que tiempo más tarde estaría consagrada por San Antollín, patrón de la ciudad. Según la costumbre, los restos de San Antollín habrían sido sepultadps debajo del templo.

Pero si se trata de centros de interés turístico, entonces nada mejor que visitar la Casa del Cordón en el casco antiguo de Palencia, que data del siglo XVI, al igual que el Palacio del Obispo, el Hospital de San Bernabé y la iglesia de Nuestra Señora de la Calle. El legado de la ciudad ha permitido que sus construcciones se conserven en buen estado, por lo que podremos acudir a un buen número de complejos antiguos.

La Plaza Mayor de Palencia aguarda el punto de mayor actividad, diseñada al típico estilo castellano rodeado de edficios con un valor arquitectónico histórico y algunos monumentos en honor a la iglesia católica.

Palencia es por excelencia una ciudad de colegios mayores y palacios por lo que es un destino recomendado para una escapada de fin de semana. Además, cuenta con rutas para todo tipo de turista que van desde la Tierra de Campos hasta a las de dos mil quinientos metros en las montañas. Lo mejor de este destino es su paisaje y la diversidad de ofertas que encontraremos relacionadas al turismo verde, arte y cultura.