Viajar por Europa es relativamente sencillo. Existen varias opciones y todas gozan de cierto grado de comodidad y seguridad.

Los trenes son una forma común de viaje. Estos son rápidos, eficientes y con precios más competitivos que los aviones. Estos son especialmente rápidos en Europa occidental y central. Trenes de alta velocidad como el francés TGV, el alemán ICE, el español AVE y los servicios de cruce de frontera de Eurostar y Thalys llegan a velocidades de hasta 320km/h y pueden resultar en mayor ahorro de tiempo. El único inconveniente es que los billetes comprados el mismo día pueden resultar caros. Los pases Inter Rail (para europeos) y Eurail ofrecen un buen costo/beneficio si quieres viajar extensamente.

Los autobuses son mayormente utilizados para viajes de distancias cortas a medianas. Largas distancias pueden resultar agobiantes y no demasiado baratas. Es útil si viajas de improviso, o si quieres disfrutar de la vista o tienes demasiado equipaje. En cuanto a las principales empresas, Eurolines conecta más de 500 destinos y cubre el continente y Marruecos. Otras empresas incluyen Touring, Sindbad, Lasta, Linebus y Nationa Express.

Mucha gente opta por viajar en coche e ir a su propio ritmo. Basta con llevar tu licencia de conducir si vives en un país miembre de la Unión Europea. Para el resto del mundo, es necesario llevar una licencia internacional de conducir. Por lo general las carreteras están en excelente estado. La excepción es Europa oriental, quienes aún trabajan para ponerse al día luego del régimen comunista.