Dentro del majestuoso potencial arqueológico que México presenta, las ruinas mayas son una fuente de turismo casi sin comparación en el mundo. México ha sido cuna de imponentes culturas prehispánicas como la cultura Olmeca, Maya, Tolteca y Azteca. Dentro de los restos arqueológicos mexicanos de la Cultura Maya encontramos las ruinas de Yaxchilán.

Las ruinas de Yaxchilán (o Piedras Verdes en Maya) son un maravilloso testimonio de esta civilización prehispánica que habitó en medio de la selva. Las ruinas de Yaxchilán se sitúan a unos diez metros sobre el nivel medio del río Usumacinta y ocupa una posición central en la Selva Lacandona.

A Yaxchilán se arriba después de un viaje de una hora en barco, dado que es difícil llegar a estas ruinas porque son conocidas como una ciudad perdida en la jungla. En cuanto a su origen, el origen de las ruinas de Yaxchilán data de dos mil años atrás y, según investigaciones realizadas, su máximo esplendor tuvo lugar entre los años 550-900 d.C. correspondiente al período conocido como clásico tardío.

Fue durante el régimen de Pájaro Jaguar IV que Yaxchilán alcanzó su fisonomía y consolidó su hegemonía. Por ello, existe la leyenda lacandona que asegura que, cuando la cabeza de Pájaro Jaguar retorne a su sitio, el mundo será devastado por los jaguares celestes.

Dentro de su composición, en las ruinas de Yaxchilán se encuentran: la Gran Plaza, la Gran Acrópolis, la Acrópolis Pequeña y la Acrópolis Sur. A su vez, en varias de las construcciones todavía presentes se encuentran los dinteles que relatan la historia dinástica de la ciudad.

Las actividades a desarrollar en Yaxchilán no se reducen, sin embargo, al interés arqueológico únicamente, dado que, se pueden desarrollar diferentes actividades ecoturísticas dentro de un espléndido marco de selvas altas siempre verdes.