Las corridas de toros de San Fermín son para muchos el evento principal de toda la fiesta. Estas se celebran 7 al 14 de julio a las 18:30 luego del encierro ante casi 20 mil personas.

En Pamplona las corridas tienen varias particularidades. Luego de que los alguacilillos dan la vuelta al ruedo en direcciones opuestas y se cruzan toda la plaza prorrumpe en un ¡ay! esta vez tampoco se la han dado; es una gracia sanferminera de toda la vida. Luego empieza la corrida: tres toreros lidian seis toros. Es tras el tercer toro que se merienda.

A parte del espectáculo, quizá una de las mayores atracciones es el público en sí. En Pamplona hay una gran diferencia entre los tendidos de sombra y los de sol. En las primeras (tendidos 1, 2, 3 y los 4 y 9), como su nombre lo indica, están protegidos del sol. El público es tranquilo y las entradas son más caras. Ahí van los que le interesan, sobre todo, ver toros. En el sol, por el contrario, están las peñas donde se hace de todo menos ver las corridas—como se dice.

Lamentablemente la mayor parte de las entradas tanto de sol como de sombra, están vendidas de antemano en forma de abonos: entradas para todas las corridas que se reservan de año en año a nombre de una persona o una peña (la renovación de abonos es del 21 al 26 de junio). Sólo salen a la venta alrededor del 10 %, mínimo legal obligatorio. Estas se venden el día anterior en las taquillas de la plaza de toros, a partir de las 20:30. Los precios varían cada año.

Solo se puede comprar cuatro entradas por persona, pero esta medida tiene poco efecto en reducir la reventa. Esta es ilegal, pero poco perseguida, así que si se está urgencia de ver las corridas se les puede encontrar por todos los alrededores de la plaza desde horas antes de la corrida y también por la mañana. Los precios pueden ser bastante más altos que los oficiales. Procura negociar todo lo posible. Recuerda que mientras más tarde lo compres es más fácil de reducir el precio debido al miedo del revendedor de quedarse con las entradas.