Las quemaduras solares son uno de los problemas más frecuentes que enfrentan los viajeros que buscan destinos de sol, playa, e incluso, rutas montañosas. La exposición solar prolongada y sin que tengamos una adecuada protección a la luz del sol, provoca irritación en la piel, hipersensibilidad y, en caso extremo, quemaduras solares. Independientemente de la época del año en que viajemos, tenemos que brindar atención a la protección de nuestra piel ya que las quemaduras no sólo son molestas y dolorosas sino que son dañinas para la salud. Para evitar las quemaduras solares debemos:

  • Aplicarnos una crema protectora contra rayos UVB y UVA al menos una hora antes de comenzar a tomar el sol (puede ser de factor 15 a superior).
  • Evitar la exposición al sol durante el mediodía e inicio de la tarde, que es cuando aumentan los rayos UVB y UVA.
  • Si somos de piel muy sensible no debemos tomar el sol por un periodo superior a los 30 a 45 minutos. En todo caso debemos utilizar gorro o algún otro protector para la cabeza.
  • No debemos olvidarnos de hidratar los labios (ya que los rayos solares los resecan). Para hidratarlos podemos utilizar manteca de cacao o con vaselina.

Para tratar las quemaduras solares debemos colocar compresas frías en las zonas enrojecidas y medicarnos con algún analgésico (paracetamol, codeína o aspirina). No se debe aplicar cremas a la piel irritada.

Si viajamos con niños, debemos recordar que su piel es más sensible que la piel de los adultos, por ello, debemos tomar las siguientes precauciones contra quemaduras solares:

  • Aplicarle al niño una crema solar con media hora de anticipación a la exposición solar.
  • Evitar que el niño tome el sol entre las 12:00 y 16:00 horas.
  • La exposición solar no debe prolongarse por más de 30 minutos continuos.
  • Beber agua en abundancia.