La antigua Iglesia Colegiata de Santa María, actual Concatedral de la Diócesis de Tui-Vigo, es el templo más popular de Vigo. Situada en el barrio histórico de la ciudad, en la Plaza de la Iglesia, está protegida como Bien de Interés Cultural, declarada Monumento Histórico-Artístico.

Su larga historia de destrucciones y saqueos inicia a fines del siglo XVI, cuando sufre los embates del pirata Francis Drake. Sucesivamente fue atacado y hasta sufrió graves daños cuando a inicios del siglo XIX lo afectara la explosión del polvorín del castillo de San Sebastián. Fue entonces cuando se tomó la decisión de demoler el templo y encargar al arquitecto Melchor de Prado Mariño el diseño de uno nuevo.

En 1836 se finaliza la construcción de esta nueva construcción, que es el ejemplo más importante de la arquitectura neoclásica gallega. Con planta basilical de tres naves cubiertas con bóveda de cañón corrido.

La fachada principal es de ornamentación muy sencilla y simétrica. Tiene también dos torres gemelas más barrocas en los cuerpos laterales. Muy destacable es el reloj solar que se ve en la fachada del lado derecho, un reloj poco habitual, de tipo declinante, realizado en 1837.

En la Concatedral se venera al Cristo de la Victoria, que goza de gran popularidad en Vigo y cuya multitudinaria procesión se celebra el primer domingo de agosto.