Ámsterdam se parece a muchas de las ciudades más avanzadas del mundo, con un sinnúmero de posibilidades para movernos de un extremo a otro y hecha para el transporte público. Entre las diferentes vías de transporte podemos identificar:

A pie. Dependiendo de las circunstancias y el estado de salud, caminar por las calles de Ámsterdam siempre resulta una experiencia satisfactoria, aprovechando la oportunidad para apreciar una variedad de lugares, edificios y centros de entretenimiento. Si eres de los que acostumbra a ir sin prisa, entonces no hay mejor oferta que andar por los parques y alrededores de la ciudad. Eso sí, ten cuidado de invadir el carril para ciclistas.

En bicicleta. Ámsterdam nos brinda la posibilidad de movernos a través de los carriles que se han construido para ciclistas, una de las actividades más comunes y frecuentes en las calles de la conocida como la ciudad del pecado. La mayoría de lugares cuenta con un terreno plano, mientras que los transportes públicos y vehículos particulares respetan el tránsito de los ciclistas.

Transporte público. Una de las opciones más recomendadas para quienes deben moverse en viajes de largo tramo. El servicio de taxis, autobuses, trenes, tranvías, metro y barco se encuentra disponible durante los siete días de la semana. Mientras que el servicio de taxis es bastante limitado, recurrir al autobús nos permitirá desplazarnos fácilmente hacia la zona céntrica de la ciudad de manera rápida. Los viajes en barco suelen ser ocupados por empresas privadas y turistas que llegan de diferentes partes del mundo.

En Ámsterdam encontraremos diversos tipos de billetes y abonos de transporte, los mismos que nos serán útiles para los servicios de autobús, metro y tranvía. Los billetes tienen un precio de 2,60€ (para una hora), 4,10€ (una hora con bicicleta) y 4€ (billete nocturno); mientras que, los abonos diarios tienen un precio de 7€ (por 24 horas), 11,50€ 8por 48 horas), 15,50€ (por 72 horas), 19,50€ (por 96 horas) y 30€ (por 12 billetes nocturnos).