Los calçots y la calçotada son típicos de la gastronomía catalana y suelen ir acompañados con salsa romesco, e incluso, si a pesar de comer muchos -ya que son vicio-, deseamos comer algo más, puede servirse un segundo plato que esté conformado por diversos tipos de carnes y butifarras.

Calçots

Su origen

Los calçots son un brote de cebolla blanca tierna que cuando está brotando es replantada para después, según va creciendo, ir cubriéndola de tierra para que obtenga un peculiar blanqueamiento en su base y que su sabor sea un poco dulce (siendo justamente esta parte la que se consume). Este tipo de cebolla es cultivada entre octubre y diciembre para que cuando comienza el verano ha haya germinado y se pueda iniciar el proceso de replantación.

Sobre el platillo en sí, es importante indicar que su origen se me atribuye al campesino Xat de Benaiges, oriundo de Tarragona y que a finales del siglo XIX colocó estos brotes de cebolla al fuego, descubriendo este platillo que actualmente es tradicional del pueblo de Valls y de muchos hogares españoles.

preparar Calçots

Actualmente, el cocinar Calcots es una tradición familiar el realizar calçotadas los domingos que dura la temporada de esta cebolla. Además, puede ser consumida en restaurantes y en casas particulares que realizan su preparación.

Cómo preparar Calçots

Los calçots deben ser cocinados a la brasa, dejando como segunda opción el cocinarlos al horno, y cuando ya están asados (la capa externa debe estar completamente negra, es decir, chamuscada) se envuelven en papel para que conserven una temperatura óptima.

Después, al servirlos a la mesa, los calçots serán comidos cogiéndolos de la parte de las hojas para tirar de ellas hacia abajo para pelarlos y después mojarlos en la salsa romesco.

Preparar Calçots

Se suele decir que quien prueba este platillo querrá repetir ya que sobresale por su sabor y por la fiesta que significa su preparación junto a nuestros amigos y familiares.