El clima de Viena es continental moderado, típico de Europa Central. Las estaciones están muy marcadas con veranos muy calurosos e inviernos que llegan a estar por debajo del punto de congelación.

La temporada de verano es moderada en junio y julio, con abundante luz solar y brisas frescas. La temperatura promedio ronda los 25-30°C. En agosto es cuando hace el calor más extremo y húmedo, alcanzando algunos superando los 35 °C.

El otoño llega alrededor de septiembre. Los días suelen ser ventosos y lluviosos y las temperaturas bajan gradualmente hasta noviembre.

El invierno suele mantenerse la mayoría apenas por encima de los 0°C, lo que es acompañado por interminables lloviznas. La temperatura baja a punto de congelación durante una o dos semanas. La nieve es común desde finales de diciembre hasta febrero. Los rayos de sol suelen aparecer algo más temprano durante el invierno —eso, si no está demasiado gris afuera.

La primavera comienza a finales de marzo. Las temperaturas oscilan entre los 15 y los 20ºC. Tiene la particularidad de llegar antes de que los árboles hayan hecho crecer sus hojas. Aunque las precipitaciones sean relativamente comunes, los vieneses salen a los parques a tomar el sol primaveral.