El clima de Jordania es de estilo mediterráneo, húmedo de noviembre a marzo y semi seco el resto del año. Mientras más se aleja del Mar Mediterráneo hay más contrastes entre estaciones y temperaturas, y menores precipitaciones.

Los inviernos son frescos y húmedos con temperaturas promedio de 13°C. Las temperaturas varían durante el día, pero es en las noches cuando cae aún más, llegando hasta los 3.2 °C. La temporada de invierno va de noviembre a marzo, siendo enero el mes más frío; el resto del año es considerado verano. Este se caracteriza por el clima seco y por tener temperaturas promedio 29°C, pero con picos que sobrepasando los 32°C —sobre todo en agosto, el mes más caluroso.

Las precipitaciones al año son de no más de 620mm en promedio. La parte oeste del país recibe más lluvias que el resto del país, especialmente en invierno. La excepción es el Valle de Jordania, al norte, donde las lluvias alcanzan hasta los 900mm al año. Las heladas son comunes en invierno y puede tomar forma de nieve en las tierras altas del noroeste, específicamente en la ciudad de Amman.

Un mes antes o después del verano se pueden formar fuertes vientos que van del sur al sureste que van acompañados de nubes de polvo con fuerza de tempestad. Son conocidos como “khamsin”. Se puede predecir por el cielo brumoso y una caída de los niveles de humedad. En pocas horas sube unos 10°C a 15°C. Estas tormentas pueden durar un día o dos. Un fenómeno parecido ocurre en el norte entre junio y septiembre. Se le conoce como “shamal” y puede durar hasta 9 nueves días, con intervalos cortos antes de reiniciarse.