Irlanda está a salvo de las temperaturas extremas de los países de su latitud. Todo gracias a la presencia de la corriente del Golfo, masa de agua que vienen desde el golfo de México y que baña toda la costa occidental europea. Esta absorbe el calor de verano y modera la temperatura en invierno. Por ello la temperatura entre julio y enero sólo varía un promedio de 10ºC. De no ser por la corriente, Irlanda rondaría los -20 ºC.

El país recibe el sobrenombre de “Isla Esmeralda” debido al intenso color verde de sus tierras. La razón detrás de ello es la abundancia de precipitaciones que recibe. El número promedio de días húmedos (días con más de 1 mm de lluvia) varía entre 150 días al año en el este y sudeste, y 225 días en el oeste. La épocas más húmedas son diciembre y enero; las más secas, abril y junio.

Verde de Irlanda

Un invierno típico en Irlanda consiste en nubes, niebla y lluvias constantes, con algún destello ocasional de sol. La nieve no es común excepto en las montañas. La temperatura ronda los 5ºC en enero. Durante la noche puede bajar debajo del punto de congelamiento, pero este fenómeno sólo se da algunas semanas.

Invierno en Irlanda

Los veranos son cálidos. Días soleados con algunas nubes adornando el cielo son la regla. Junio tiene algunos días de lluvias ligeras, pero la mayor humedad se concentra en julio y agosto cuando suele ocurrir tormentas eléctricas. La temperatura promedio de verano es 15ºC, aunque a veces ha llegado a 30 ºC.

Pueblo de Irlanda

Cabe resaltar que existe una diferencia considerable entre la temperatura de las áreas costeras y la interiores. Estas últimas no reciben los beneficios de la corriente del Golfo de forma tan generosa. Por ello son más frías en invierno, con hasta 40 días de temperaturas bajo cero (en la costa no son más de 10). Estas diferencias se dan a muy corta distancia. Pueblos a 55 km de distancia pueden tener hasta 5 ºC de diferencia.