Son diferentes las primeras civilizaciones que se desarrollaron en cada parte del mundo, las cuales diseñaron sus propios sistemas políticos y sociales. Mientras que en Europa son conocidas la griega y la romana, en América destacan otras como la maya y la inca.

En este artículo, puedes conocer los tipos de antiguas civilizaciones y cuáles fueron las más destacadas de cada zona. Las encontrarás divididas por los países que actualmente ocupan el territorio en el que comenzaron a formarse, aunque en esa época, estos Estados todavía no existían.

A continuación tienes un índice con todos los puntos que vamos a tratar en este artículo.

Índice

Civilizaciones antiguas del mundo: de Europa a América

Tipos de civilizaciones

Hay diferentes términos para definir las primeras civilizaciones de la historia. En primer lugar, las pueblos hidráulicos fueron aquellos que se desarrollaron junto a un río o mar. Existieron dos tipos:

Fluviales
fueron los primeros en surgir y lo hacían a orillas de los ríos. Construían obras (p. ej. canales) que les permitían aprovechar mejor este recurso. Dos de ellos fueron los egipcios, en el Nilo, y las mesopotámicos, entre el Tigris y el Éufrates. También se les conoce como civilizaciones agrícolas, pues ésta era la actividad base de su economía.
Marítimos
crecieron a orillas del mar, el cual les permitía comerciar con otras culturas. Algunos de los más importantes aparecieron en el Mediterráneo, como los griegos.

Del mismo modo, hay otras expresiones relacionadas con las antiguas civilizaciones que es importante conocer:

Ganaderas
aquellas culturas que, además de a la agricultura, también le dieron un papel importante a la ganadería.
Urbanas
civilizaciones que crearon grandes asentamientos, los cuales propiciaron una mayor diversificación del trabajo y un desarrollo del gobierno y la administración.
Guerreras
culturas que tomaban la guerra como una parte de la vida, por lo que estaba presente en la religión y el lenguaje.

Europa

La historia actual de Europa no puede entenderse sin la de los grandes imperios del pasado, entre los que destacan el griego y el romano, que llegaron a conquistar numerosos pueblos y culturas.

Grecia

La antigua civilización griega se desarrolló desde el siglo XII a.C. hasta el año 146 a.C. Llegó a comprender los territorios del sur de la península de los Balcanes, las islas del mar Egeo y Jónico, y la costa occidental de Asia Menor.

Debido al relieve, no se formó como un imperio unido, sino que estaba compuesto por ciudades-estado independientes, entre las que llegó a haber diferentes guerras. Entre las más importantes destacan Atenas, Esparta y Tebas.

Su historia se puede dividir en cuatro periodos distintos, los cuales son los siguientes:

Época oscura
del s. XII a.C al VIII a.C. Apenas hay relatos sobre esta época, por lo que es difícil saber qué ocurrió. Comenzó con la destrucción de la civilización micénica, que ocupaba antes esta zona.
Época arcaica
del s. VIII a.C. al VI a.C. A principios de este periodo, Homero escribió las dos obras griegas más famosas: la Iliada y la Odisea. Eran consideradas verdaderos relatos históricos.
Época clásica
del s. V. a.C. al IV a.C. Época de máximo esplendor, también conocida como Edad de Oro de Atenas. Se produce un gran desarrollo cultural, pues surgieron importantes autores de teatro como Sófocles y Aristófanes. Se construyeron grandes edificios como el Partenón. En este siglo también sucedieron las Guerras Médicas, en las que los griegos derrotaron a los persas.
Época helenística
del s. IV a.C. al I a.C. Último periodo, que comienza con la muerte del gobernador Alejandro Magno. Es en el año 146 a.C. cuando los romanos conquistan Grecia, que se anexiona a su imperio.

El idioma que se hablaba en esta civilización era el griego, el cual tenía diferentes dialectos dependiendo de la zona. Esta lengua se caracterizaba por tener tres géneros (masculino, femenino y neutro), y tres números (singular, dual y plural).

Los griegos edificaron imponentes edificios y monumentos. Entre todos, destaca el Partenón, en la Acrópolis de Atenas. Fue construido en el siglo V a.C. Está formado por ocho columnas frontales y 17 laterales, y cada una tiene una altura de 10,93 metros. Es un templo dedicado a la diosa Atenea.

Tenían una religión politeísta. Se creía que los dioses eran antropomorfos, es decir, que tenían forma humana. Además, adoraban a los fenómenos de la naturaleza. Según los griegos, los dioses vivían en lo alto del Olimpo, una montaña localizada entre Tesalia y Macedonia que cuenta con 2.919 metros de altura.

Entre todas las deidades, Zeus era la más importante, pues se le consideraba padre de todos los dioses y personas, así como dios del cielo y el trueno. Su esposa y hermana se llamaba Hera.

Italia

La mayor cultura que se desarrolló en Italia fue la de la Antigua Roma. Llegó a abarcar el sur y oeste de Europa (incluyendo Britania), el oeste de Asia y el norte de África. Según la leyenda, fue fundada por Rómulo y Remo en el año 753 a.C.

Hasta el año 509 a.C., se mantuvo una monarquía. En ella, el rey era elegido por el senado, un conjunto de ancianos. El último monarca fue Lucio Tarquinio el Soberbio.

Tras éste se instauró la República romana, que se regía por un sistema de cónsules. En este época se conquista Sicilia, Iberia, Macedonia y el Imperio seléucida (Oriente Próximo). En el siglo I a.C. comenzaron a sucederse diferentes revueltas y guerras civiles.

Es en el año 29 a.C. cuando comienza el Imperio romano. El primer emperador fue César Augusto, que vivió la época de máxima gloria. Otros emperadores destacados fueron Trajano, Adriano y Marco Aurelio.

El emperador Teodosio dividió el territorio en dos en el 395 d.C. El Imperio de Oriente finalizó en el 476, mientras que el de Occidente perduró hasta el año 1453, cuando ocurre la Caída de Constantinopla.

La sociedad romana estaba jerarquizada. En lo alto se encontraban los patricios y, tras ellos, los caballeros. Los plebeyos eran el ancho de la población, la parte pobre. Los esclavos, que solían ser prisioneros de guerra, no tenían derechos.

El idioma que se hablaba era el latín, del que proceden algunas lenguas como el español, el francés o el italiano. En cuanto a la religión, adoptaron la de la Antigua Grecia, pero le cambiaron el nombre a los dioses. Por ejemplo, Zeus pasó a ser Júpiter.

El resto de religiones fueron perseguidas hasta que, en el año 313, el emperador Constantino I estableció el cristianismo como la religión oficial del imperio.

España

Hasta la llegada de los celtas en el siglo IX a.C., en España se extendían diferentes pueblos, los denominados íberos. Los celtas tienen su origen en los Alpes y se asentaron en el norte y centro del país, así como en Francia.

Se mezclaron con los íberos, dando origen a los celtíberos. Por otro lado, el pueblo vasco no llegó a sufrir ninguna invasión, por lo que permaneció sin mezclarse.

En el año 1104 a.C. llegaron los fenicios, que fundaron algunas ciudades que permanecen en la actualidad, como Huelva, Cádiz y Málaga. A éstos les sucedieron los griegos, que se asentaron sobre todo en la zona de Cataluña.

Es en el siglo III a.C. cuando los cartagineses fundan Cartagena. Poco más tarde comienzan las guerras con Roma. Finalmente, los romanos los derrotaron y conquistaron todo el territorio, que pasó a llamarse Hispania.

Hispania sufrió un proceso de romanización en el que adoptaron toda la cultura de este pueblo: el latín sustituyó a las otras lenguas, se modernizó la agricultura y ganadería, se tejió una importante red urbana, etc.

Tras éstos, llegaron en el año 406 d.C. los visigodos, que permanecieron hasta el 711, cuando comienza la época musulmana y consolidan al-Ándalus. En 1492, este imperio se desvaneció tras la Reconquista cristiana.

América

La mayoría de las importantes civilizaciones de América tuvieron lugar antes de la conquista por parte de los españoles del territorio, tras el descubrimiento de Colón en 1492.

México

Los mayas fueron una de las grandes civilizaciones mesoamericanas precolombinas. Habitaron en el sur de México y algunos países de América Central como Guatemala, Belice y Honduras. Su historia tuvo una continuidad de unos 3.000 años y se puede dividir en tres partes:

Periodo Preclásico
desde el 1800 a.C. hasta el 250 a.C. También conocido como Periodo Agrícola, ya que su actividad principal era el cultivo de alimentos como el maíz, el frijol y la calabaza.
Periodo Clásico
del 250 a.C. al 900 d.C. La vida de los mayas giró en torno a la religión. Se desarrollaron un total de 40 ciudades, entre las que destacan Tikal, que alcanzó 40.000 habitantes, y Copán, en la que se estudió la astronomía y se formó el calendario de 365 días.
Periodo Posclásico
del 950 al 1524. Se abandonaron las ciudades y centros religiosos y hubo una intensa época de migración. Se sucedieron diferentes enfrentamientos. Los asentamientos que quedaban finalizaron tras la conquista de los colonos.

Según la religión maya, el mundo se había creado cinco veces y destruido cuatro. Creían que el paraíso estaba reservado para las personas sacrificadas, asesinadas o muertas durante la infancia. Los demás iban al infierno, conocido como Xibalbá.

Se construían numerosos templos en forma de pirámide en honor a los dioses. Éstos eran regentados por los sacerdotes, componentes de la clase alta de la sociedad. En ellos se producían ofrendas a los dioses que incluían sacrificios humanos.

Otra cultura mesoamericana fue la de los aztecas, que se asentaron en el centro de México entre los siglos XIV y XVI. Era una sociedad politeísta y dividida en tres niveles: esclavos, plebeyos y nobles.

Perú y Bolivia

Las antiguas civilizaciones andinas son aquellas sociedades precolombinas que habitaron en esta zona desde el 4000 a.C. La última de todas fue la inca, que fue del siglo XV d.C. al XVI y ocupó territorios de Perú, Bolivia, Argentina, Chile, Colombia y Ecuador.

Este imperio tuvo un total de doce millones de habitantes. El Inca era el gobernante de éste, una especie de rey. A la totalidad del territorio se le conocía como Tahuantinsuyo, que significa cuatro Estados. La capital era Cuzco.

En 1540 esta sociedad llegó a su fin debido a la conquista de Perú por parte de los españoles. No obstante, hubo algunas zonas que resistieron hasta el 1572.

Su economía se basaba en la agricultura, la cual contaba con numerosos avances como las terrazas de cultivo. Además, llevaban a cabo una ganadería de llamas y alpacas.

El resto más famoso de los incas es Machu Picchu, una población de la que se tienen dos hipótesis: que fue un santuario religioso o la residencia de descanso de uno de los gobernadores.

Asia

En Asia encontramos una importante confluencia de civilizaciones y dinastías que lucharon entre ellas para dominar el territorio. Algunas de éstas existieron durante miles de años:

Siria e Irak

Una parte del territorio que ocupan Siria e Irak se conoce como Mesopotamia, el cual es el área geográfica que se encuentra entre los ríos Tigris y Éufrates.

Una de las primeras civilizaciones de esta zona fue la babilónica, la cual es posterior a la de los sumerios. Comenzó alrededor del año 1800 a.C. y fijó su capital en Babilonia.

El rey más importante fue Hammurabi, que gobernó entre 1790 y 1750 a.C. En esta época, el imperio babilónico pasó de ser un pequeño reino a ocupar toda Mesopotamia.

Otro de los avances de este rey fue el del código de Hammurabi, el primer código de leyes escritas de la historia. Tras la muerte de éste, el reino fue en declive.

En 1500 a.C. el imperio fue destruido por los hititas. No obstante, un siglo después, Babilonia volvió a resurgir, pues los casitas tomaron la ciudad. Otras de las dinastías que se fueron sucediendo fueron la asiria y la caldea. Babilonia acabó conquistada por los persas en el 539 a.C.

China

En la historia de China hallamos numerosas dinastías. La primera fue la Xia, entre el 2070 a.C. y el 1600 a.C. Tras estas llegaron otras como la Shang o la Zhou. A esta época se le conoce como Era Antigua.

La Era Imperial empieza en el 221 a.C. con la Dinastía Qin, en la que comenzó la figura del emperador. Del nombre de Qin deriva la palabra actual para denominar al país, China.

Durante esta época, el país estuvo unificada por primera vez. La práctica que destacó fue la conocida como legalismo. Con ella, se le dio menos poder a la aristocracia y más libertad a los campesinos.

No obstante, se prohibió la escolarización y los libros, y se llevó a cabo una importante quema de éstos. De esta forma, se mantenía al pueblo a raya y se conseguía una importante fuerza militar. Durante estos años, se unieron las partes de la Gran Muralla China que estaban separadas.

Tras una rebelión, en el año 206 a.C. se implantó la Dinastía Han, con la que se volvió a promulgar la escolarización y los libros.

India

Una de las partes más importantes de la cronología de la antigua India fue la del Imperio Gupta. Perduró entre los años 320 y 550 d.C., época a la que también se le conoce como Edad de Oro.

En los 500 años anteriores, el territorio había estaba formado por pequeños reinos independientes. Con el inicio de este imperio, al mando de Chandragupta, se llevó a cabo una importante expansión territorial.

Estos años se caracterizan por el desarrollo del arte, la arquitectura, la ciencia, la religión y la filosofía. Además, apenas había delincuencia y crímenes, y se construyeron grandes monumentos y nuevas ciudades.

La sociedad solía seguir una dieta vegetariana y rechazaba las bebidas alcohólicas. Las religiones budista e hinduista coexistieron sin problemas. Además, se organizó un importante comercio tanto interior como exterior.

Tras la muerte del gobernador Skandagupta en el año 467, comenzaron los conflictos domésticos. Finalmente, debido a los ataques de los hunos, el imperio decayó.

África

Una de las antiguas civilizaciones más conocidas de la historia se dio en África: la egipcia. Se desarrolló durante alrededor de 3.000 años, desde el 3000 a.C. hasta el 30 a.C. Ocupó el sudeste del continente, concretamente los alrededores del Nilo.

Este río era bastante importante para los egipcios, pues de él dependía que pudieran producir alimentos cada año: las inundaciones del Nilo permitían que la tierra fuera fértil y, por lo tanto, hubiera agricultura.

Contaban con una religión politeísta y se levantaron grandes templos en honor a los dioses. Se pensaba que el faraón era elegido por las divinidades, por lo que se le consideraba como una especie de dios en la tierra.

La sociedad era piramidal y había tres niveles básicos:

Clase alta
formada por la familia real, los sacerdotes, los escribas y el resto de cargos públicos.
Clase media
en ella se encontraban los comerciantes, los médicos y los artesanos.
Clase baja
por un lado estaban los campesinos, que trabajaban a cambio de comida y ropa; y por otro, los esclavos, prisioneros de guerra sin libertad.

Si estás interesado en la historia de esta civilización, puedes conocerla en profundidad visitando el siguiente artículo: La civilización egipcia: ubicación, organización y características.

Oceanía

Uno de los imperios más destacados de Oceanía fue el de Tu’i Tonga, que comenzó en el año 950 d.C. y estuvo presente hasta el siglo XIX. Su centro era la isla de Tongatapu, en Tonga.

Su primer emperador fue ‘Aho’eitu, quien consiguió librar a Tonga, un archipiélago con 36 islas habitadas, del poder de la isla de Fiyi. Tras esto, el imperio se fue expandiendo hasta llegar a conquistar Polinesia Occidental y Central, y parte de Melanesia y Micronesia.

En total, se llegaron a controlar tres millones de kilómetros cuadrados. Además, todos los territorios subordinados debían pagar un tributo. Este éxito se debió al poder de su ejército naval, que navegaba en canoas con velas cuadradas.

La potencia comenzó a caer por las guerras y conflictos internos, así como por la sublevación de algunos de los pueblos dominados.

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