En la Torre del Poder sientes el mayor desplome de tu historia en bañador. Te pones boca arriba, pies y brazos cruzados, en lo alto de un tobogán de 28 metros de altura y 66 grados de inclinación. Una socorrista hace las veces de hipoteca tóxica y te empuja mientras buscas una inyección de confianza en el horizonte del Atlántico que tienes delante. Cierras los ojos. Caes a 50 kilómetros por hora. Pulverizas tus límites cuando atraviesas como un misil submarino un acuario gigante entre pirañas rojas y negras que asisten indiferentes a tu batacazo. En dos segundos se hace la luz. Sales tambaleante de la piscina de recepción. Un socorrista, te ordena salir. Este recinto de 145.000 metros cuadrados propiedad de la familia Kiessling, dueños también del zoológico Loro Parque en el norte de la isla. Es impresionante observar pasar a los torpedos humanos desde los ventanales de la pecera gigante. Bajo el mismo acuario cruzan también los usuarios del Río Lento, atracción de 1,3 kilómetros de largo que recorre en calma la zona baja del parque. Ideal para disfrutarla en pareja, aunque sin confiarse. El Río Lento, como toda aventura que se precie, guarda también sorpresas en forma de traicioneros rápidos. Tienes más información en: “Canarias – Tenerife Siam Park“.

Tienes más información en: "Canarias – Tenerife Siam Park".