El centro neurálgico de Venecia, la Piazza San Marco, llena de tradicionales cafés alberga al Café Florian, bajo los pórticos de las Procuratie Nuove. Un símbolo de la ciudad, su café más antiguo. El preferido de Proust, de Twain o de Balzac y de muchos otros, por tratarse del sitio de tertulia político-cultural de los intelectuales de cada época.

Fue fundado en 1720, en el mismo lugar donde funcionó la primera tienda de café de la ciudad desde un siglo antes. Su dueño, Floriano Francescani, lo llamó “Alla Venezia Trionfante”. Pero sus clientes le decían el “Florian”. Tiene el orgullo de haber sido el primer local que permitió la entrada de mujeres.

Es un lugar de verdadero lujo, donde tomar un café cuesta 6€. Todos los precios son muy elevados, pero seguramente vale la pena ir al menos una vez en la vida a disfrutar en sus pequeños salones privados.

En las noches veraniegas de abril a octubre, saca sus mesas al aire libre. El espectáculo de la terraza, con las “orchestrine” tocando melodías sin edad a la luz de la luna, ya lo describió Henry James en “Los papeles de Aspern”: “…en una noche de verano, bajo las estrellas… como un salón al aire libre dedicado a las bebidas refrescantes”.

Abre de 9 a 23 horas, y habitualmente organiza eventos culturales, en especial, de arte contemporáneo.