Burano es una pequeña isla de la laguna de Venecia que se sitúa en la zona norte. No formó parte de Venecia hasta 1923. Es una isla de pescadores, muy popular por el colorido de sus casas. Se encuentra a 45 minutos de vaporetto desde Venecia.

Cobró importancia a partir del siglo XVI, con la elaboración artesanal de ricos encajes de hilo realizados artesanalmente. Las niñas comenzaban a aprender el arte del encaje de hilos a los 12 años en la escuela de encajes. Historia que podemos conocer en el Museo del Merletto.

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Pero en la actualidad Burano es conocida, más que por sus encajes de costosa elaboración que vienen ahora de Oriente, por el colorido de sus casas.

Las casas se suceden pintadas como si de un cuadro se tratase. Cualquiera que desee pintar la suya debe hacer un pedido expreso al ayuntamiento que, una vez analizada la zona que la casa ocupa, comunicará el color que debe utilizarse. Nada es al azar.

Burano vive, casi exclusivamente, del turismo. Pasear por sus calles es como participar en una obra de arte. Por eso se ha transformado en la meca de fotógrafos y artistas. Destacan la Iglesia Parroquial de San Martino, del siglo XV, que atesora el cuadro de “La Crucifixión” de Tiepolo. Tiene un muy torcido campanile del siglo XVII con 53 metros de altura y su vecina, la Capilla de Santa Bárbara.