La Basílica de Begoña en Bilbao fue construida sobre una antigua ermita donde la tradición dice apareció la Virgen a principios del siglo XVI. Su figura sobresale por estar encima de una loma.

El edificio, de trazo gótico, comenzó a construir en 1519, pero los detalles finales no estuvieron hasta el siglo XX. Posee estilos variados que evidencian el cambio de los tiempos y de los arquitectos.

La portada principal un excelente ejemplar renacentista en arco de triunfo. Su interior consta de una nave amplia nave central con ábside poligonal y dos naves laterales más bajas cubiertas con bóveda de crucería dentro del siglo XVII, sobre diez robustos pilares cilíndricos. Su estilo gótico es contrastado por el coro de trazos clasicistas. El retablo barroco que poseía la iglesia desapareció durante la primera Guerra Carlista, y se sustituyó por el actual, de estilo isabelino. Está presidido por una talla gótica en madera policromada de la Virgen de Begoña. El campanario, por su parte, es de principios del siglo XX.

Las obras se costearon gracias a las limosnas de los fieles, en su mayor parte vecinos de la Villa de Bilbao. Testimonio de esto son los numerosos escudetes con los emblemas de mercaderes y gremios de la Villa que coronan los pilares de la nave central.

La entrada es gratuita. Abre todos los días de 08:30 a 13:30 y de 17:00 a 20:30. Para llegar se puede tomar las líneas 03, 30 y 38 del Bilbobus, las cuales tienen paradas frente a la Basílica. La parada más próxima del Metro de Bilbao es “Casco Viejo”, de la línea L1. Desde ahí debes tomar el ascensor de Mallona.