Partiendo cuesta arriba desde la Plaza de la Santa Faz, detrás del Ayuntamiento de Alicante y con el Castillo de Santa Bárbara al frente, nos encontraremos en el Casco Antiguo-Santa Cruz, conocido como el Barrio de Santa Cruz o simplemente El Barrio.

Recostado sobre las laderas del monte Benacantil, aquí fue donde nacieron las primeras calles con nombre de la ciudad: Carrer de Dalt, Carrer del Mig, Carrer de Baix. Este rincón de sosiego, con las típicas casas de colores diferentes adornadas con macetas y tiestos es para recorrer andando lentamente, y disfrutando de la diferencia de ambiente.

Calles empinadas, con aires moriscos, donde encontraremos paneles con información que nos guiarán hasta encontrarnos, en lo más alto del barrio, con la Ermita de la Santa Cruz, junto a la muralla. Un mirador estupendo sobre la bahía, que se dice que fue construida sobre los restos de una antigua mezquita. En ella se guarda el Cristo de Medinaceli, al que con afecto llaman “El Cautivo” y que cada Semana Santa sale en procesión por las estrechas callejuelas.

El Barrio de Santa Cruz durante las fiestas patronales del barrio, que llegan en los primeros días de mayo con la celebración de Las Cruces, se transforma con las calles vestidas de flores.

Cualquier época del año es buena para acercarte y disfrutar en El Barrio. Y al caer el sol, la marcha nocturna se instala con una excelente oferta de diversión para quien se acerque.