El alojamiento en Marruecos es una cuestión de gustos y presupuesto. Las opciones van desde los clásicos hoteles de lujo hasta lugares mucho más tradicionales y diferentes.

Los albergues pueden ser encontrados en todo el país, especialmente en pequeños pueblos rurales. Están construidos con barro tradicional (kasbah). Muchos vienen con fogatas, salones o terrazas en el techo para las comidas. Suelen ser muy cómodos, pequeños y administrados por familias. Otras opciones rurales incluyen las posadas (Gîtes d’étape), que sirven especialmente a los montañistas para tomar baños, comer y descansar.

En las ciudades como Marrakech, Essaouira o Fez, hay pequeños hoteles en casas antiguas conocidos como riads. Son pequeños (unos 6 habitaciones o menos), limpios y encantadores. Suelen tener jardines interiores donde se sirve el desayuno o terrazas en el techo. Algunos tienen pequeñas piscinas para los meses de verano.

Opciones más regulares incluyen los albergues juveniles que pueden ser encontrados en las principales ciudades o los hoteles de 1 a 2 estrellas. Los precios están entre los 20 a 30 euros. Muchos de estos lugares no ofrecen agua caliente y en otros tendrás que pagar entre 5 a 10 euros adicionales. Los hoteles de 3 a 4 estrellas son más limpios y modernos. Pero los precios empiezan en los 40 euros. La mayoría de estos locales cuentan con terrazas en los techos para los días calurosos.

Los hoteles más lujosos están en las ciudades como Marrakech, Fez o Casablanca. Muchos de ellos cuentan con servicios de spa, gimnasios, piscinas y parques llenos de buganvillas, palmeras y olivos. Los precios están entre los 380 y 1000 euros.