La Expoción Internaciol de 1998 y el rápido crecimiento de Lisboa como destino turístico ha hecho que la ciudad cuente con bastantes plazas para alojarse. Los tres principales tipos de alojamiento de la ciudad son: hoteles, pensiones y casas de huéspedes.

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Las pensiones y casa de huéspedes se diferencian en que las pensiones sirven comidas, mientras que la casa de huéspedes no. Ambas están oficialmente clasificadas como de 1 a 3 estrellas. Lo más básicos tienen sólo un lavabo en la habitación, las más sofisticadas pueden incluir baño y televisor. Generalmente ambas incluyen desayunos. Se pueden encontrar precios desde 10 euros.

La mayoría de pensiones y casas de huéspedes están localizadas en la parte central de la ciudad. En algunos casos un mismo edificio puede albergar más de uno de estos locales. Los más populares (y ruidosos) están al norte de La Baixa, alrededor de las Plazas del Rossio, Restauradores y Da Figueira. Lo más económicos se encuentran en las calle paralelas a la céntrica Avenida Da Liberdade: Rua Portas de Santo y Rua da Glória.

Los hoteles de 1 estrella son equivalentes a pensiones tres estrellas, mientras que los de 2 son significativamente mejores. Los de 3 estrellas incluyen aire acondicionado y mini bar. En los hoteles más baratos es común tener televisor, pero sólo canales portugueses. Los de 3 estrellas sí cuentan con algunos canales de cable y satélite. Los precios están entre los 30 a 150 euros.

Los principales hoteles de lujo cuentan con todo aquello que se puede esperar de uno. Los precios por la noche están por 200 a 250 (4 estrellas) y arriba de los 250 euros (5 estrellas). Por lo general están a las afueras de la ciudad, sobre todo aquellos ubicados en palacios. Los más modernos están en el suburbio de Lapa y en la zona financiera de Saldanha.

La temporada alta es en Pascua y en verano. Las habitaciones son limitadas y los precios son altos. Por ello, nunca está de más decir que hay que reservar con anticipación. Es recomendable reconfirmar la reservación con algunos días de anticipación o pedir alguna garantía escrita. Muchos lugares, durante la temporada alta, llegan a negar reservaciones ya hechas.